Revista UNADiccion Noviembre 2014 | Page 24

Un sobresalto me despertó, estaba en mi habitación, la luz de la lámpara callejera entraba por mi ventana, cual rayo de luz interrumpiendo la oscuridad, me senté sobre la cama, el ruido del clima sonaba enfriando la habitación, a mi derecha mi hijo dormía plácidamente entregado al sueño, a mi izquierda mi esposo se despertaba un poco preguntándome que me pasaba por la manera en que desperté, respiré, no vas creerme –le dije– soñé horrible, era una pesadilla espantosa, mientras giraba mi cuerpo hacia a él para abrazarlo, al verlo, noté que algo extraño salía de su cuello, era sangre, mis manos lo tocaron, abrió los ojos y estaban rojos, de su boca salió una voz extraña que retumbaba en mi cerebro, mientras su cabeza giraba desprendiéndose de su cuerpo ensangrentado y cayendo a la alfombra impregnando todo de sangre. No es un sueño –me dijo– aun estas aquí… Aun estas con el diablo.