Revista UNADiccion Marzo 2014 | Página 14

Detrás del Bolígrafo CARTA DE DESPEDIDA Es preciso decirlo ya que has decidido desahuciar este amor, al pie de la tumba antes de enterrar y llorar lo vivido. Hemos de mirarnos una vez más no para cantarnos las verdades que ya bastante lo hemos hecho ya bastante se han desgatado los errores y de nada sirve salvar los sinsabores; Así que hablemos claro es algo más simple mi amor, hoy que decidiste romper nuestros juramentos y las ilusiones que soñamos como niños, he de hacerte saber que no he de quedar como fantasma vagando por las calles, buscando cual alma en pena la razón de mis penares es algo más simple y sencillo vamos hacer: Un testamento Vamos a dividir lo que nos toca no como divorcio sino como herencia puesto que ya no hay marcha atrás ni la habrá por las lunas que nos quedan. Has de quedarte con las horas que te di que ya no podré vivirlas, te regalo los sueños mal zurcidos y los suspiros de madrugada, las noches en que cantaste mi nombre al oído y latió junto mi pecho tu corazón. Las horas de insomnio serán mías, trato justo quédate con los soles y los días gloriosos yo prefiero las lunas y sus nostalgias, siempre he sido algo triste lo sabes así que sabré utilizarlas, los besos dados los tiramos al recuerdo y al viento cada quien podrá revivirlos a su antojo y conveniencia por eso no hay problema, y ya que esto es un testamento hay de decirlo. Ya que faltara nuestro amor he de llorar un poco pero es de cierto que también has de enterrar mi corazón y es por eso te has de quedar como mi único heredero; te heredo mis poemas maltrechos puedes reclamarlos o abandonarlos las veces que quieras, mi lápiz se queda guardado entre tus manos ahí donde guarde tantos abecedarios y lo quede de mi has de olvidarlo. Ahora si dejemos descansar en paz a los muertos. Sheccid