Por: Hno. Miguel Alonso, Misionero Servidor de la Palabra
Parroquia del Santísimo Sacramento de Pirque
REFLEXIÓN DE JULIO
QUERIDOS HERMANOS, HEMOS FINALIZADO EL MES DE JUNIO,
MES QUE LA IGLESIA HA CONSAGRADO AL SAGRADO CORAZÓN
DE JESÚS, Y LAS LECTURAS DIARIAS DE LA EUCARISTÍA NOS
HAN SUMERGIDO EN EL LIBRO DE PRIMERA DE REYES, DONDE
HEMOS REFLEXIONADO EL CONTEXTO HISTÓRICO DE LA ÉPOCA
DE LOS GOBERNANTES ISRAELITAS.
Hemos visto cómo a medida que los reyes se alejan de la presencia
del Señor haciendo su propia voluntad, el pueblo cae en una
profunda pobreza, tanto material como espiritual, lo que los lleva
nuevamente a ser esclavos de Babilonia y culminar con la ciudad
de Jerusalén totalmente destruida.
El pueblo de Israel a lo largo de su historia ha vivido momentos en
que obedecer los mandamientos de Dios es una prioridad y otros
en los que se dejaron llevar más por la mundanidad y el libertinaje.
Para explicar un poco más este hecho nos adentraremos en el libro
del Éxodo, el cual nos narra el paso de ser el pueblo esclavo en
Egipto a un pueblo en libertad de la mano de Moisés. Y este en este
proceso en donde hay un hecho que nos llama mucho la atención,
en el cual se nos narra una batalla enfrentada entre los israelitas y
los amalecitas (ex 17, 11-13).
La cita bíblica anteriormente mencionada nos habla de un Moisés
con los brazos extendidos al cielo y cómo con la ayuda de este gesto
los israelitas toman ventaja en la batalla. Sin embargo, cuando
Moisés baja sus brazos, empeizan a caer derrotados, un simbolismo
muy teológico donde se nos quiere dar a entender la comunicación
entre Moisés y Dios y, particularmente, la necesidad de la
presencia de otros en esa comunión.
La figura de moisés con los brazos extendidos representa al hombre
orante que dialoga con su creador y busca cumplir su voluntad.
Esta figura también es usada en los evangelios con un Jesús
alzando su mirada al cielo; el hombre que pone a Dios por delante
suyo, nos dice la Sagrada Escritura, vive feliz y dichoso ya que encuentra
en la oración paz y tranquilidad, actúa mejor y todos sus
proyectos le salen bien; caso contrario pasa con el hombre orgulloso
que busca satisfacer sus placeres y baja sus brazos, este vive
lleno de tristeza y sufre por no encontrar sentido a su vida ya que
ha rechazado todo contacto con Dios y su prójimo, terminando y
cayendo en un mundo donde todo es tristeza y rechinar de dientes.
"Pidan y se les dará, busquen y encontrarán", fueron las palabras
de Jesús a la hora de enseñarnos a orar, si buscamos en la oración
al Señor tendremos consuelo y nuestros sufrimientos estarán
sanados, en los momentos más difíciles de la humanidad hemos
encontrado la huella de un Dios misericordioso, lento a la cólera
y rico en piedad, viniendo en auxilio de su pueblo que lo llama a
través de la oración. No dejemos de orar queridos hermanos, no
bajemos los brazos, consagremos nuestras vidas al Sagrado Corazón
de Jesús, que derrama su sangre por amor a nosotros, vivamos
la experiencia de estar unidos al Dios Padre y pongamos todo en
sus manos.
Jesús manso y humilde de corazón, haznos un corazón como el
tuyo para vivir llenos de paz y amor. Que el señor nos bendiga y
proteja, por los siglos de los siglos, amén.
32 TODOPIRQUE