tandil, buenos aires
Tandil
también cuenta con una gastronomía de excelencia.
La tradición ubica a sus salamines y quesos entre
los mejores del país. De hecho, recientemente su producción de embutidos recibió una norma de calidad nacional que solo la cuentan un
puñado de productos en el país: el sello de denominación de origen.
Esto significa que cualquier salamín o longaniza realizada en Tandil
tiene garantizadas normas de calidad, prácticas y formas de realización que los hacen únicos.
Un buen salame de puro cerdo y queso en su interior es una alternativa tan válida y tentadora como una longaniza ahumada y con pimentón y mezcla de hierbas. Y por supuesto, con la compañía de los
cientos de tipos de quesos que se ofrecen en los comercios locales:
tanto reggianos estacionados por lo menos un año como los elásticos quesos banquete o gouda. Los ahumados y condimentados con
especias son otros clásicos. Lo inhumano es privarse de degustarlos.
Pero Tandil además es uno de los lugares en los que más firmemente ha crecido la cocina gourmet, por lo que la posibilidad de probar
sabores garantizados por la calidad serrana es una bienvenida. En
distintos restaurantes de la ciudad, los chefs pueblan sus platos con
las mejores carnes, verduras y aromáticas de la ciudad.
El disco, los asadores con leña, las parrillas variadas, los mariscos
frescos de la cercana costa atlántica o las pastas caseras son, con las
picadas, la base de la buena cocina tandilense.
Desde Tandil se sostiene que persigue en todos sus servicios turísticos la búsqueda de la mayor calidad, y por eso desde la dirección de
Turismo recomiendan consultar el listado completo de los prestadores habilitados en la página www.turismo.tandil.gov.ar
Pero además de lo gastronómico, Tandil cuenta con decenas de lugares para el disfrute que permiten un disfrute completo.
El Monte Calvario es el tercero en importancia a nivel mundial, siendo
para Tandil uno de los lugares más característicos, donde se da una
clara conjunción de arte y religión entre cientos de eucaliptos, pinos y
olivos. Se inauguró el 10 de enero de 1943, con 14 grupos escultóricos
que ilustran las estaciones del Vía Crucis en uno de los sectores del
cerro. La escalinata de ingreso tiene 195 peldaños. Las estaciones
reflejan el camino de Jesús y las distintas situaciones que fueron viviendo hasta su crucifixión final
Además podemos encontrar la primera Capilla Sudamericana dedicada a Santa Gemma y una réplica de la Virgen de Lourdes. El cerro
está coronado por una cruz de impresionante tamaño. Cientos de
peregrinos se congregan allí para renovar su Fe año tras año [