Revista Todo Aventura Nº32 Dec. 2015 | Page 50

Durante la conferencia de prensa se presentó el recorrido y se mostraron videos de la PER y la edición anterior de la PIM. Podíamos ver en las caras de los corredores una mezcla de ansiedad y nerviosismo. Max Keith, luego ganador indiscutible de los 42k con un tiempo de 3:20hs, contó que, viniendo de exactamente el otro extremo del país, encontraba exagerado y difícil de creer todo lo que había escuchado de esta zona de Chile, pero que luego de su primer contacto cayó enamorado y se convirtió en otro fanático. El sábado, muy temprano por la mañana, llegó el momento de la verdad. Partimos rumbo a la primera de las cuatro largadas, la de 63k. A orillas del Lago Gray, rodeados de montañas nevadas y témpanos, los corredores se dispusieron en la línea de partida. Costaba creer que una línea de largada pudiera tener este entorno, tan único que hacía olvidar el frío de la mañana patagónica. En esta distancia hubo tres grandes corredores que se sabía que darían pelea: El sudafricano Ryan Sandes, atleta Red Bull, es uno de los corredores de trail running más fuertes del momento, y en sólo 4 horas, 24 minutos, y 28 segundos alcanzó el primer puesto. Luego llegó el hawaiano Billy Barnett, quien con un perfil súper bajo logró el segundo puesto (con 4:56:36). En el tercer puesto (5:41:38) tuvimos al también estadounidense Yassine Diboun, quien arrastra una historia personal fuerte y de superación a las adicciones, y encontró en el running un medio de vida al frente de Animal Athletics. Yassine nos contó luego que se enamoró de esta carrera. Con algo de desconfianza a correr sobre anchas rutas, comenzó a recorrer el trazado, asombrándose en cada curva por la postal que observaba, y olvidándose de los kilómetros. Kristin Mohel, la ganadora femenina, coincidió en que nunca le gustó correr en rutas, pero que adoró cada kilómetro de esta carrera y que volvería sin duda alguna. Pasaron los primeros 21k y llegamos al punto de partida de los 42k, a orillas del Lago Pehoé y al lado del puente Webber. Una nueva postal de montañas, reflejadas en un espejado lago, fue el escenario de esta nueva largada. Ya eran las diez de la mañana. Aquí tuvimos la oportunidad de contar con la presencia de Trent Morrow, un australiano apodado Marathon Man, quien luego de haber perdido a su madre natural y su madre adoptiva a manos del cáncer, decidió honrarlas corriendo en busca de romper el récord Guinness de la mayor cantidad de maratones oficiales en un año calendario. La PIM fué su maratón número 106 de 2013, y el 19 de 50 TodoAventura Noviembre 2013 Octubre, en Indianápolis, logró su objetivo corriendo la número 115. Los kilómetros que nos llevaron hasta la largada de los 21k fueron los primeros en subida, pero teniendo casi todo el tiempo el lago al costado de la ruta no fue tan difícil mantener la mente ocupada en otra cosa, disfrutando de un increíble día sin viento y a pleno sol, algo bastante inusual en esta zona de clima inestable e impredecible. La largada de los 21k estuvo cargada de mucha energía y mucha música. Una clase de aerobics en medio de la montaña para la entrada en calor fue sorprendida por los primeros corredores de 63k y 42k pasando entre todos. Los gritos de aliento y palmadas de Hi Five serían una inyección de energía para aquellos que ya tenían en sus espaldas una maratón completa. Largada de los 21k El recorrido mejoraba con cada cada kilómetro desde el principio, y todavía quedaban 10k de subida, pero cada curva regalaba un nuevo paisaje único e increíble. Sólo daban más ganas de seguir corriendo. Poco a poco nos acercamos a la última largada, la de 10km, ya con una increíble vista de las Torres del Paine. Los corredores se seguían sumando, renovando energías a la carrera, acompañando a los corredores de las distancias más largas, y haciendo más llevadera la soledad de ir en punta, que muchas veces puede ser una carga. Los últimos 10kms del recorrido fueron los más rápidos. Una bajada de más de trescientos metros de desnivel fue la recompensa para todos los valientes que se animaron a las distancias mayores, y puro disfrute para aquellos que recién arrancaban. Uno a uno fueron llegando todos al tan ansiado arco de llegada en el Hotel Las Torres, donde esperaba un almuerzo proporcional al esfuerzo: una hilera de corderos al asador esperaban tentadores y se podía percibir el aroma a lo lejos, por si algún corredor necesitaba algo de incentivo adicional para los últimos metros. Con un cierre increíble y todos los corredores compartiendo anécdotas de la carrera en el almuerzo, pasó la segunda edición de la Patagonian International Marathon que, sin ninguna duda, se convertirá en una de esas carreras que todos queremos correr al menos una vez en la vida.