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arvejas, cebolla y habas
entre otros.
A comienzos de primavera se siembran las hortalizas de verano:
berenjenas, chauchas, melones, pepinos, pimientos,
porotos, sandías, tomates,
zapallos y zapallitos.
Los cultivos que se pueden hacer todo el año son:
apio, acelga, escarola, hinojo, lechuga,
perejil, rabanito, radicheta, remolacha,
zanahoria y rúcula.
Tipos de siembra:
Siembra en almácigo: Consiste en
sembrar en un espacio pequeño (bandeja, cantero chico) para luego trasplantar el plantín a su lugar definitivo.
Siembra de asiento o siembra directa: Se siembra directamente en el
suelo donde la planta va a crecer y
desarrollarse hasta la cosecha. Puede
ser al voleo, en línea o en puñados de
semilla.
Siembra escalonada:
Nos permite cosechas permanentes
a lo largo de la temporada. En vez de
hacer la siembra en una fecha, se divide
en 3 ó 4 fechas con intervalos de 10 a
20 días.
Cuidados post siembra. Riego: se
debe regar siembre con flor fina o pulverizador, con una frecuencia de 1 a 2
veces por día según época del año y
temperaturas.
Raleo o entresacado: Es la eliminación
de plántulas para evitar la asfixia y la
competencia entre ellas por agua, luz y
nutrientes.
Trasplante o repique: Es el traslado del
plantín al lugar definitivo. Si el peligro
de heladas no ha pasado, se realiza el
“endurecimiento”, que consiste en
adaptar los plantines al exterior para
acostumbrarlos de a poco. Cada día se
sacan un rato para adaptarse a las temperaturas exteriores y a la noche se resguardan nuevamente.
El mantenimiento. Las tareas básicas
para el mantenimiento de la huerta
son: desmalezado, riego, fertilización y
uso de protectores.
Desmalezado: El control puede ser
químico o manual. El primero con-
Los métodos de siembra son
diversos. El adecuado dependerá de
la época deseada de cosecha, la
estación del año, el clima, el tipo de
cultivo y el espacio disponible.
siste en aplicar herbicidas
totales (glifosato) para el
control de malezas antes
de implantar los cultivos.
El segundo consiste en el
uso de del escardillo y el
rastrillo para su eliminación.
Riego: Se deberá adaptar
al tipo de suelo y al momento del cultivo. Las
siembras y los plantines requieren riegos más frecuentes y menos profundos, mientras que las plantas ya
desarrolladas necesitarán riegos profundos y espaciados en el tiempo. El
sistema de riego puede ser: manual,
por goteo, microaspersión y riego por
surcos.
Fertilización: Es indispensable aportar y reponer nutrientes al suelo que
serán utilizados por las plantas para su
desarrollo. Los elementos que se utilizan en mayor medida