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Una tendencia que ya se convirtió en boom
La huerta
en casa
Por Ing. Agr. Sofía Pujals
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C
ada día son más los que se suman
a la siembra de vegetales comestibles en su propia casa. Las razones pueden ser varias: permite ahorrar
dinero en las compras, garantiza produc-
tos de origen fiable, decora cualquier espacio y su elaboración posee importantes efectos antiestrés. Si comprendemos
cómo hacerla, la huerta nos brindará
una enorme satisfacción y la posibilidad
de disfrutar del fruto de nuestro trabajo.
Tener una huerta representa un desafío, sin embargo el resultado para los
que se animen a hacerla será muy gratificante a la hora de la cosecha. Por
más pequeña que sea, siempre tendrá
algo para dar: unas hojas de lechuga,
un puñado de aromáticas o un canasto
lleno de zapallitos cosechados a pleno
campo.
Tres elementos básicos: un sustrato
rico en nutrientes, sol y agua. A partir
de allí nos adaptaremos a la forma que
más nos convenga según tiempo y superficie disponible.
Proyección, ubicación, preparación.
Para determinar su tamaño y diseño se
deberá pensar primero en qué hortalizas queremos sembrar y cuantas personas comerán de esa huerta. Con 6 m2
se puede abastecer a una familia tipo
con verduras de hojas y hortalizas. Si se
quiere obtener cultivos de verano (tomate, berenjena, choclos, zapallitos,
pepinos, zapallos, etc.) necesitará dis-
poner de una superficie no menor a
100 m2. El tiempo que dispongamos
para dedicarle a la huerta determinará
también el tamaño de la misma.
La huerta deberá estar en un lugar
elevado para garantizar que el agua no
se acumule. El sitio destinado a la
misma deberá recibir en invierno como
mínimo seis horas de sol directo y contar con una conexión de agua directa,