Revista Tierra Adentro | Seite 40

38 / A G R I C U L T U R A disminuir la brecha de rendimientos, dado que el potencial que tiene un híbrido hoy se ubica entre los 11 ó 12 mil kilos/hectárea, pero lo que realmente cosecha el productor se ubica entre los 7 ú 8 mil kilos por hectárea. “Esa brecha de 4 a 5 mil kilos de diferencia es sobre la que tenemos que trabajar día a día para achicarla con mejoramiento, manejo de cultivos, elección de híbridos y variedades, además de fechas de siembra, porque no hay tierra suficiente para cultivar si necesitamos alimentar a los 9 mil millones de habitantes que seremos en el mundo para el 2050. Si queremos hacerlo deberemos trabajar con sustentabilidad y con las rotaciones que correspondan”, recomendó el presidente de AIAMBA. En cuanto a las propuestas hechas en el Congreso y la forma de que lleguen a los productores, Mutti consideró que para lograr esos fines “es necesario que los ingenieros y asesores participen en esta clase de eventos para informarse y capacitarse, de modo de poder transmitir a su vez ese conocimiento al agricultor”. Uno de los puntos centrales del congreso fue el tratamiento de la temática de los maíces con calidad diferenciada. El Médico Veterinario Fernando Rivara, representante de la Cámara de Molienda Seca de Maíz, puso el enfoque en el maíz flint o colorado, que ofrece un plus de calidad para el desafío exportador de la molienda seca. Un dato: hoy, en el país, hay unos 70 molinos que procesan 40 mil toneladas anuales de este grano. “El flint representa la mejor opción cuando necesitamos proveer a las fábricas de corn flakes, pastas y cervezas, que son los consumidores de nuestros productos elaborados, especialmente harinas, sémolas y trozos gruesos. El endoesperma vítreo de estos maíces nos permite alcanzar los patrones de calidad que exigen los elaboradores de alimentos para consumo humano”, apuntó. “Argentina es el único país proveedor de este tipo de maíz, debido a las características agroclimáticas de su suelo y clima”, indicó Rivara, y resaltó que, casi en su totalidad, esta variedad es libre de modificaciones genéticas. En lo que a mercados se refiere, Rivara contó que “el sector exportador argentino abastece a varios molinos del exterior, principalmente los europeos, con un volumen que oscila entre las 40 mil y las 270 mil toneladas anuales”. Rivara lamentó que los rindes de estos maíces se ubiquen entre un 15 y un 30 por ciento por debajo de las variedades transgénicas, eso hace que “las bonificaciones otorgadas a estos granos, que oscilan entre los 25 y los 40 dólares, sólo alcancen para compensar aquellas diferencias en kilos”. Por otra parte indicó que en la medida que aumenta la industrialización del maíz Flint, aumenta el monto nominal de retenciones que cobra el Estado Nacional, desestimulando de esta forma el agregado de valor en origen. Y como ejemplo citó que una tonelada de maíz Flint en grano paga un derecho de exportación de U$S 35 dólares por Tm, pero si se exportara harina de maíz envasada en paquetes de medio kilogramo, dicha retención sería de U$S 115 concluyó. El ex agregado agrícola en la Unión Europea y actual consultor privado, Gustavo Idígoras, disertó sobre los desafíos de los mercados diferenciales de maíz y las oportunidades que representan para la Argentina. Idígoras recordó que en la última década se observó “una leve modificación en la estructura de la demanda mundial, porque el maíz destinado al consumo alimentario e industrial pasó de un 30% en 2000/2001 al 41% en 2011, con una pérdida relativa equivalente en la utilización del maíz destinado a la alimentación animal”. Para el consultor, el principal factor de este cambio de composición tuvo que ver con el crecimiento de la demanda de las industrias de etanol en los Estados Unidos que dieron un vuelco radical a la demanda de maíz tal como era a principios de 2000. Cabe destacar que entre los principales consumidores de maíz se sitúe Estados Unidos a la cabeza con el 35% de la producción mundial de este maíz, seguido por China con el 20%, al tiempo que la UE consume apenas un 7% de la producción internacional.