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hora con buena dispersión. En Argentina, este equipamiento permitiría mejorar también la velocidad de avance,
aunque a menor ritmo.
Pulverizadoras más livianas y limpias. El uso de la fibra de carbono en
la construcción de los botalones de las
pulverizadoras es una tendencia creciente. La empresa Caimán, por ejemplo, equipa a su modelo SP HC 3240
con un botalón de 40 metros fabricado por la empresa King Agro. La
fibra de carbono es cinco veces más liviana que el acero y ofrece más resistencia. John Deere, por su parte, lanzó
una pulverizadora con sistema de inyección independiente de hasta tres
productos distintos. Este sistema permite siempre tener el agua limpia en
el tanque. En la última edición del
Farm Progress 2014, la empresa Hagie
presentó una pulverizadora de 40 metros de ancho de labor equipada con
orugas de caucho de 50 centímetros
de ancho o bien con neumáticos radiales rodado 50.
Drones, un aliado para el campo. La
necesidad de contar con datos confiables y en tiempo real hace que la agricultura de precisión avance en el
desarrollo de herramientas que ayuden a optimizar y a hacer más eficiente la producción. Ahora, la
innovación llegó a los equipos voladores no tripulados, conocidos como
drones.
Después habrá
que hacer la
denominación de
origen, una
certificación que
asocia a un
producto con el
ambiente ideal
para su
desarrollo.
De acuerdo con Andrés Méndez, referente
en agricultura de precisión de esta unidad del
INTA, “esta nueva herramienta le permite al productor conocer, en tiempo
real, el estado, el desarrollo
y la variabilidad de los
lotes”.
Equipados con cámaras para sacar fotografías o filmar en alta definición, los
nuevos equipos voladores no tripulados pueden ser aviones, helicópteros
o tener desde cuatro a ocho hélices.
Entre los usos más destacados, se encuentran los relevamientos topográficos, que ayudan a identificar zonas del
terreno susceptibles de erosión y a
confeccionar mapas detallados de las
labores agrícolas.
Según el equipamiento, “estos equipos
pueden detectar malezas sobre rastrojos, estimar rindes, daños por heladas y
pérdidas por granizo, realizar un seguimiento del cultivo a partir de imágenes
multiespectrales (NDVI), detectar enfermedades, insectos, malezas en el cultivo
y hasta el desplazamiento del ganado”,
señaló Méndez.
Por otro lado, la integración de dispositivos de geoposicionamiento global –GPS– permitió direccionarlos
bajo un recorrido preestablecido y no
depender de la pericia del piloto que
lo maneja desde tierra con
un control remoto.
“Existen drones equipados con GPS que pueden
salir desde una base, realizar el vuelo con un día y
hora prefijado, y una vez
terminada la tarea pueden
volver a la base para cargar
la batería y quedar listos
para el próximo vuelo”, indicó el técnico del INTA Manfredi,
quien además explicó que “algunos
pueden estar sincronizados con los
datos de alguna estación meteorológica
que habilite el vuelo en tiempo real
según las condiciones del clima”.
De plástico, fibra de carbono, aluminio
o hasta de una especie de gomaespuma densa, los equipos vola ܙ\