Revista Tierra Adentro | Seite 26

24 / G A N A D E R Í A fría, pueden llegar a perder hasta 2.000 litros de leche de su potencial, y una pérdida de entre 400 y 600 dólares por vaca año por no llegar a producir lo que realmente puede. En zonas medianas, con tres o cuatro meses estresantes al año, equivalente a algunas zonas de la Argentina o de Israel, se trata de una pérdida de 500 hasta 800 litros por vaca año. En otras zonas, caídas de hasta 1.500 y se deja de ganar entre 150 y 400 dólares por vaca/año, que en muchos casos del país es toda la ganancia que puede dejar una vaca. Lo mismo en zonas frías, con hasta un mes y medio de estrés calórico, ya se registra pérdida de leche. En cuanto a cuáles son las vacas que más sufren el estrés calórico y más pierden, el Ing. Flamenbaum hizo referencia a un estudio en el que se pusieron a vacas de nivel bajo, mediano y alto de producción en una cámara caliente por seis semanas. Después, se sacaron esas vacas a 18 grados y como resultado de la experiencia, surgió que la vaca bajo productora cayó un poco en el nivel de leche pero se aclimató y no perdió mucho; la vaca mediana bajó, pero cuando terminaron esas seis semanas estresantes volvió a dar lo que se esperaba que dé sin este acontecimiento; y las vacas altas productoras, recién paridas, las que son más sensibles al calor, y en la etapa que más leche se espera que den, bajaron pero al terminar el estrés calórico no volvieron a dar lo que podían dar. Esto quiere decir que las vacas más sensibles al estrés calórico, son las vacas recién paridas, altas productoras. Si las vacas que están formando su lactancia sufren el estrés calórico, no van a llegar a un pico similar al que pueden arribar en invierno. Por eso una de las metas de los tamberos debe ser proteger a esas vacas y ayudarles en diferentes formas a alcanzar su pico más alto posible. Y esto se puede hacer con buena alimentación en las distintas etapas de transición. “Las tres semanas antes de pari