Revista TELESUP | Page 33

EVENTO DEJAR TODO… AUNQUE NO TENGAS NADA El duro trabajo que realizaron los alumnos de la Universidad Privada Telesup, junto a la solidaridad que los caracteriza como personas, es recompensado con la simple sonrisa de uno de estos niños, que víctimas de las circunstancias padecen muchas necesidades, necesidades que tal vez uno debe pasar de adulto, pues se supone que ha vivido un niñez plena. El sol se escondía y todo el equipo de trabajo estaba sintiendo el desgaste físico del día, con los pies adoloridos, la piel reseca, con la garganta seca de agua y llena de tierra, pues la polvareda de la zona no nos daba tregua, terminábamos un día de muchos sentimientos encontrados, para los universitarios de Telesup, pero más emocionante lo fue para esta gente tan linda y necesitada a la vez que nos recibió como si se tratará de un miembro más de su familia. PALABRAS JUSTAS Y NECESARIAS Recuerdo que el profesor decía: “No piensen en comer, porque volverán a tener hambre, concéntrense en dar de comer un poco a esta gente y tendrán un sensación de llenura en sus espíritus”, así que caballero no más, hoy no nos tocará comer en todo el día, pues nuestra misión es más importante que cualquier necesidad fisiológica. Cumplir con nuestro deber de seguir ayudando a las personas más necesitadas, era todo para nosotros, lo era todo de verdad. Queridos lectores yo no soy nadie para decirles que es lo que tienen que hacer…incluso, me han dado ganas de mencionar las palabras del sabio Sócrates, “Sólo sé que nada sé”, pero también existe un dicho popular que dice que se debe aceptar un consejo hasta de un conejo; así que me atreveré a decir que todo el mundo tiene la obligación de ser solidarios, pues así nos probamos nuestro nivel de humanidad y aprender del ejemplo de estos alumnos que con su acción filántropa intenta ser un ejemplo a seguir que otorga un granito de felicidad en esta época de Navidad. Casi eran las seis de la tarde, estábamos llenos, pero llenos de fatiga, sin embargo el día no había terminado para nosotros, aún no. Así que tomamos una ´couster´ que nos llevaría a la Entrada de Collique, al bajar del carro el profesor Oblitas, nos dirigiría unas palabras muy sentidas: “Hoy comerán felices y tranquilos pues han hecho algo bueno otros, ya que es fácil ayudar al que tiene parentesco o simpatía contigo, pero que difícil es ayudar a alguien que no conoces, pero que igual sufre en silencio” (esas palabras me llenaron de un fuerte y positiva energía, pues por primera vez hacía algo sin pedir nada a cambio, ¡De verdad que se siente bien!), las palabras finalizaron con un eterno agradecimiento por la categórica entrega de los alumnos. LA ANÉCDOTA DEL DÍA No quiero terminar ésta crónica sin decir algo curioso, esa tarde el rostro del profesor Oblitas se mostraba aliviado, es entonces que le pregunté cómo se sentía personalmente y me dijo: “Feliz y satisfecho por lo hecho aquí…Estoy cumpliendo con mi promesa sabes”, me mostré confundida con sus últimas palabras. ¿Promesa?, que promesa sería esa, “Yo tuve una aparición, mientras agonizaba, en la que prometí ayudar siempre a los más necesitados cada vez que pudiera, si es que mi vida era salvada. Reportera: Katherine Wendy Cerron Pomason Fotógrafo: Luis David Caquiamarca Mendoza 33