EVENTO
DEJAR TODO… AUNQUE NO TENGAS NADA
El duro trabajo que realizaron los alumnos de la Universidad Privada Telesup, junto a la solidaridad que los caracteriza como personas, es recompensado con la simple sonrisa de uno de estos niños,
que víctimas de las circunstancias padecen muchas necesidades,
necesidades que tal vez uno debe pasar de adulto, pues se supone
que ha vivido un niñez plena.
El sol se escondía y todo el equipo de trabajo estaba sintiendo el
desgaste físico del día, con los pies adoloridos, la piel reseca, con
la garganta seca de agua y llena de tierra, pues la polvareda de
la zona no nos daba tregua, terminábamos un día de muchos
sentimientos encontrados, para los universitarios de Telesup, pero
más emocionante lo fue para esta gente tan linda y necesitada a
la vez que nos recibió como si se tratará de un miembro más de
su familia.
PALABRAS JUSTAS Y NECESARIAS
Recuerdo que el profesor decía: “No piensen en comer, porque
volverán a tener hambre, concéntrense en dar de comer un poco
a esta gente y tendrán un sensación de llenura en sus espíritus”,
así que caballero no más, hoy no nos tocará comer en todo el día,
pues nuestra misión es más importante que cualquier necesidad
fisiológica. Cumplir con nuestro deber de seguir ayudando a las
personas más necesitadas, era todo para nosotros, lo era todo de
verdad.
Queridos lectores yo no soy nadie para decirles que es lo que tienen que hacer…incluso, me han dado ganas de mencionar las
palabras del sabio Sócrates, “Sólo sé que nada sé”, pero también
existe un dicho popular que dice que se debe aceptar un consejo
hasta de un conejo; así que me atreveré a decir que todo el mundo
tiene la obligación de ser solidarios, pues así nos probamos nuestro nivel de humanidad y aprender del ejemplo de estos alumnos que con
su acción filántropa intenta ser un ejemplo a seguir que otorga un granito de felicidad en esta época de Navidad.
Casi eran las seis de la tarde, estábamos llenos, pero llenos de fatiga, sin embargo el día no había terminado para nosotros, aún no. Así que tomamos una ´couster´ que nos llevaría a la Entrada de Collique, al bajar del carro el profesor Oblitas, nos dirigiría unas palabras muy sentidas: “Hoy
comerán felices y tranquilos pues han hecho algo bueno otros, ya que es fácil ayudar al que tiene parentesco o simpatía contigo, pero que difícil
es ayudar a alguien que no conoces, pero que igual sufre en silencio” (esas palabras me llenaron de un fuerte y positiva energía, pues por primera
vez hacía algo sin pedir nada a cambio, ¡De verdad que se siente bien!), las palabras finalizaron con un eterno agradecimiento por la categórica
entrega de los alumnos.
LA ANÉCDOTA DEL DÍA
No quiero terminar ésta crónica sin decir algo curioso, esa tarde el rostro del profesor Oblitas se mostraba aliviado, es entonces que le pregunté
cómo se sentía personalmente y me dijo: “Feliz y satisfecho por lo hecho aquí…Estoy cumpliendo con mi promesa sabes”, me mostré confundida
con sus últimas palabras. ¿Promesa?, que promesa sería esa, “Yo tuve una aparición, mientras agonizaba, en la que prometí ayudar siempre a los
más necesitados cada vez que pudiera, si es que mi vida era salvada.
Reportera: Katherine Wendy Cerron Pomason
Fotógrafo: Luis David Caquiamarca Mendoza
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