Revista Tarapacá Insitu 32 - Page 23

conquistas fallidas , quizás porque la organización de sus habitantes no se acomodaba al sistema de dominación inkaica , porque no había el tipo de recursos mineros que interesaba al Tawantinsuyu o , simplemente , debido a que la tenaz resistencia ofrecida por los habitantes de esas tierras generaba costos en vidas y recursos materiales que superaban ampliamente los beneficios .
El famoso Qhapaq Ñan o sistema vial inkaico , la religión y el quechua o runa simi fueron los elementos integradores de este formidable programa conquistador . El recuerdo de los inkas resuena todavía en cientos de nombres de lugares de nuestra geografía , en las leyendas que se cuentan en los campos al calor del fogón e , inadvertidamente , en decenas de palabras que forman parte del vocabulario corriente del chileno de hoy . Esta impronta
debiera recordarnos que alguna vez casi la mitad de nuestro país perteneció al más poderoso imperio de su tiempo y estuvo ocupada por gente que acompañaba a los conquistadores cuzqueños venida de los más diversos lugares de los Andes . Una matizada amalgama étnica que , de una u otra manera , corre por las venas de cada habitante de Chile .
La exposición que da nombre a este catálogo busca dar a conocer a los visitantes del Museo los principales logros de los inkas en el
“ La construcción de Chile como país fue y seguirá siendo obra de todos aquellos que llegaron , unos antes y otros después , para quedarse en esta larga y angosta faja de tierra ”.
Norte Grande , el Norte Chico y la Zona Central , pero , a la vez , hacer entender que la construcción de Chile como país fue y seguirá siendo obra de todos aquellos que llegaron , unos antes y otros después , para quedarse en esta larga y angosta faja de tierra .
(*) Autor de más de 70 artículos , 12 libros como autor , 10 libros colectivos , 37 capítulos de libros y siete prólogos y presentaciones ; sus trabajos se han publicado en Chile , Argentina , Perú , Bolivia , Ecuador , Estados Unidos ,
Francia , Italia , Corea del Sur y Australia .
La muerte de Atahualpa y el poder , ahora , en manos de los españoles
A fines de octubre de 1535 , Huayllullo se encontró cara a cara con los españoles en Tupiza . Venía de Chile trayendo el presente habitual en oro que este lejano reino ofrecía al “ rey universal del Perú ”. El cargamento era portado sobre varias andas revestidas con guarniciones de oro portadas al hombro por los indios principales . Consistía en barras y tejas de oro fino y dos grandes pepas del mismo metal . Las piezas traían estampada la figura del Inka y seguramente habían sido fundidas a orillas del Marga Marga , estero vecino a Quillota cuyos ricos placeres gozaban de merecida fama en esta parte del Tawantinsuyu .
El funcionario inkaico estaba bien informado de
los últimos acontecimientos . Los chaskis le habían dado oportuno aviso de la muerte de Atahualpa a manos de Francisco Pizarro en Cajamarca , de la fingida obediencia que su sucesor , Manco Inka , prestaba a los españoles en el Cuzco y de la sublevación que éste preparaba en todos los Andes . Había elegido el camino del Tucumán para llevar estos tesoros a la capital por ser más seguro , pero a lo largo de la travesía constató los estragos que habían producido las noticias de un Perú invadido y un imperio moribundo . Muchos de los aposentos inkaicos , que antaño brindaban albergue , comida , bebida y protección a las comitivas oficiales , se hallaban
ahora abandonados . Quizás -pensó Huayllullo- habría sido mejor hacer la ruta de regreso por el camino del despoblado de Atacama . Así habría evitado toparse con esta enorme columna de invasores .
A Diego de Almagro le brillaban los ojos cuando le comunicó a Huayllullo que ya estaba libre de semejantes tributos , pues el rey del Perú era ahora el emperador Carlos V y sólo a él le debía obediencia . Después de todo , la valiosa caravana le confirmaba lo que otros le habían informado antes de partir : el reino hacia el cual se dirigía poseía grandes riquezas . Impelió al funcionario a sumarse a su expedición , argumentando que la
finalidad de su viaje había cesado .
La verdad es que no había cómo resistirse . Almagro comandaba una hueste de unos 20 mil hombres , entre españoles , negros africanos e indígenas . Además , venía acompañado por un séquito inka del más alto nivel , encabezado por Villac Umu , importante dignatario a cargo del culto estatal y la custodia de los metales preciosos , y del Inka Paulo , hermano de Manco Inka . El Adelantado no demoró ni un instante en apropiarse del tesoro y a Huayllullo no le quedó otra alternativa que devolverse con él a Chile . Este relato se basa libremente en la Crónica del Reino de Chile , de Pedro Mariño de Lobera .
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