(2011d), se refiere a que este modelo: “…puede entenderse como una
expresión de la identidad cívica. Es decir, como aquella concepción de la vida
política que preconiza un orden democrático dependiente de la vigencia de la
responsabilidad pública de la ciudadanía” (pág. 18).
Además de los modelos antes señalados, se encontraron otros, los
cuales se interpretaron por la autora de la siguiente manera:
1. Modelo de sociedad civil: como máximo exponente se ubica al
filósofo Michael Walzer. Este modelo consiste en asociaciones voluntarias
como sociedades civiles, cooperativas, sindicatos, partidos, movimientos
sociales, entre otros dirigidos al ejercicio de la ciudadanía y la búsqueda del
bien común.
2. Modelo comunitarista: entre los que defienden esta postura, se
encuentran los filósofos Michael Sandel, Charles Taylor, Michael Walzer y
Alasdair MacIntyre. Este modelo es de origen norteamericano, progresista,
responsable, donde se manifiesta un vínculo entre la persona y la identidad de
la comunidad a la que pertenece.
3. Modelo de democracia deliberativa: como principal representante
Jürgen Habermas. Este modelo se inclina hacia que el único medio de llegar
a consensos y soluciones a problemáticas públicas es el diálogo, la tolerancia
la reflexión. Está presente en este modelo la manifestación del espacio público
como máxima para el logro de la participación, el poder comunicativo como
medio para el aporte de ideas y soluciones.
4. Modelo de capital social: el capital social representa las
organizaciones sociales, culturales, políticas, comunitarias, entre otras que
interactúan y pueden entre sus potencialidades tener provecho mutuo en la
resolución de las problemáticas que puedan afectar a la sociedad en general.
5. Modelo de política ciudadana: constituye una manera de
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Arbitrado
Modelo republicano y la virtud cívica: En palabras de Anchustegui