Revista Scientific Volumen 4 / Nº 13 - Agosto-Octubre 2019 | Page 192

En tal sentido, se puede evidenciar el deterioro como consecuencia de la tala y la quema de gran cantidad de hectáreas de bosque y la administración nacional se ha desentendido ante esta grave situación, por lo que se puede decir, que sin el apoyo de personas e instituciones comprometidas con el accionar ambiental, donde su fin esencial sea la conservación y resguardo de los espacios naturales, dejando de lado los intereses particulares, para de esta manera evitar la destrucción de la naturaleza a causa de la explotación desmedida e inconsciente de sus recursos, con el propósito de lograr reorientar la gestión pública a fin de mitigar el deterioro ambiental. Por su parte, el estado Barinas cuenta con organizaciones como: el Ministerio del Ambiente, MINEA, INPARQUES y algunos espacios naturales, como: el Parque Moromoy, Barinitas, el Parque la Federación, Jardín Botánico de la Universidad Nacional Experimental de Los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (UNELLEZ), Barinas, Parque Natural la Ciénega, Barrancas, en apoyo y resguardo de las zonas que son considerados pulmones vegetales del estado. Sin embargo, se observan acciones que han atentado contra las especies forestales, y por ende el deterioro y la degradación del ambiente. En tal sentido, las áreas boscosas han de ser valoradas en respuesta a la variedad de beneficios que estas ofrecen a la sociedad en general, siendo 191 Arbitrado El papel del Estado como administrador directo de los recursos no escapa a las críticas, pues raramente ejerce eficientemente sus facultades regulatorias en las tierras del dominio público y privado de la nación. Cuando decreta áreas especiales con fines protectores (parques nacionales, reservas de biosfera) o con fines productores (reservas forestales, zonas agrícolas) por lo general carece de los mecanismos institucionales y financieros para aplicar social y ecológicamente las medidas de regulación. En consecuencia, se producen conflictos de objetivos e intereses con los pobladores y productores de los territorios, debido al poco espacio de participación que se les reserva a los usuarios en la formulación de las normativas ambientales y territoriales (pág. 132).