La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999),
establece la tarea de refundar el país, asumir una nueva concepción de
ciudadanía y democracia, además de censurar la pasividad, la indiferencia y
la falta de solidaridad, tarea en la cual, la educación cobra una especial
importancia. Por ello, según Acosta, Páez y Vizcaya (2007), en Venezuela, la
educación, en todos sus niveles, debe contribuir al logro del pleno desarrollo
de la personalidad de los ciudadanos, para lograr los propósitos
constitucionales.
En consonancia con lo anterior, según el Ministerio de Educación y
Deportes de la República Bolivariana de Venezuela (2004), y el Ministerio del
Poder Popular para la Planificación y el Desarrollo (2009), desde los diferentes
niveles del sector educativo se han generado planes, programas y proyectos
orientados, al desarrollo de capacidades que permitan ejercer una ciudadanía
crítica, participativa y activa. Esta ciudadanía debe estar orientada al desarrollo
pleno de la personalidad para el disfrute de una existencia digna, que
transcurra con una valoración ética del trabajo y con una conciencia de
participación y corresponsabilidad ciudadana. La corresponsabilidad según
Anzola (2012), implica una verdadera transformación social de los ciudadanos
y por ende de un país y la construcción de un proceso social en donde se
conjuguen valores y modos de aprehensión de la realidad política, social,
jurídica, en atención a un contexto histórico dado.
La actual problemática social venezolana, representada entre otras, por
un incremento de la criminalidad, el irrespeto a las normas y la indiferencia
social
es un tema de primer orden, que para su solución o disminución
requiere, del concurso de todos los sectores, públicos y privados, trabajar de
manera
intensa
y
mancomunada
en
la
divulgación,
inculcamiento,
consolidación y fortalecimiento de valores ciudadanos que permitan a los
individuos interrelacionarse de forma armónica, sana y adecuada.
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Arbitrado
1. Consideraciones generales.