Esto converge a que se viva situaciones muy
estresantes por motivo de que no se siente
respetado ni aceptado. Muchas veces por su misma
situación migratoria inestable muchos viven en la
oscuridad con temor de ser descubiertos. Esto
los convierte en presa fácil de la deportación.
Entonces aparecen los sentimientos de recelo y
angustia por no ser atrapados, empieza a invadir
la incertidumbre y el temor al fracaso debido a
que el inmigrante está siendo sometido a desistir
de sus propios sueños.
Este proceso no solo genera angustia para
el inmigrante, sino también para su familia y
seres que vieron partir a su ser querido. Ellos
desconocen cómo es en realidad su futuro en ese
país extraño.
El inmigrante siempre tiene deseos de luchar
para no derrumbarse, para no sentirse derrotado,
aunque siempre encuentre tropiezos y barreras
que dificulta su avance.
Muchos de ellos logran sus objetivos más
primarios a los pocos años de haber emigrado,
pero otros tardan años para lograrlo; otros nunca
llegan a conseguirlo. Es entonces donde no todos
tienen esa capacidad, pero hay que empezar a
optar por la adaptabilidad como la única arma de
defensa para la supervivencia y así evitar todos
esos sentimientos que desgastan al individuo.
La esperanza juega un papel importante, porque
mientras esta exista en el ser humano se busca
incansablemente el reacomodarse en el medio
escogido, para poder solucionar sus problemas
esenciales.
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