El aeropuerto de Johannesburgo y sus
carreteras de varias vías, hacían que se
viera como un país desarrollado. Cuando
nos acercamos a Laudium, el municipio indio
fuera de Pretoria, donde vivían mis amigos,
todo cambió. El panorama era distinto.
El paisaje en el que vivían hombres y mujeres
de color era espantoso.
Laudium estaba reservado para el sistema
de Apartheid llamado municipio “indio”. Las
personas, ya fueran musulmanes o hindúes,
cuyos
antepasados
habían
venido
principalmente
del
Estado de Gujarat de la
India, se veían obligados a
vivir allí.
El Apartheid dividió la
tierra de tal manera
que gran parte de la
comunidad negra fue cerrada en lugares
rurales que carecían de los servicios
más básicos del ser humano. Muchos se
desplazaron hacia los centros urbanos más
desarrollados y establecieron campamentos
ilegales cerca de las zonas reservadas.
Estas comunidades se llamaban townships,
y servían como un amortiguador entre
los blancos y los negros. Eran territorios
reservados a los “no-blancos” desde el siglo
XIX y hasta el final del Apartheid.
En esos tiempos, sin una libreta bancaria, un
negro podía acabar en la cárcel y sufrir la
brutalidad policial.
La mayoría de
la
comunidad
negra trabajaba
de
servicio
doméstico
en
las casas de los
acaudalados
“indios” y blancos.
32