Revista San José REVISTA SANJO DICIEMBRE 16 | Page 50

defendían la separación de arte y política con vehemencia. Girondo publicó en Contra un artículo titulado: “Arte, arte puro, arte propa- ganda” (Contra, Nro 4), dónde expone que el arte debe obedecer solamente a sus propias exigencias, servirse de todo lo que se encuen- tra en el mundo pero no servir a nada. Más allá de las diferencias sobre la idea de arte y de literatura planteadas por cada uno de los grupos, del extenso e interesantísimo anecdo- tario de las chanzas y las ingeniosas ofensas literarias de unos y otros, es importante recor- dar y valorar el resultado final de este período: “[…] el beneficio más importante fue que la querella llegó a apasionar a la gente y surgió entonces una literatura argentina y una masa de lectores de libros hasta entonces inexisten- te. La ilustración de la clase media para aba- jo corría por cuenta de los suplementos lite- rarios de los grandes diarios y de las revistas semanales. Boedo y Florida, como adversarios crearon la pasión del libro, de las exposiciones de pintura y de los conciertos. Se discutió ar- dorosamente y los pulmones de la cultura em- pezaron a trabajar libremente oxigenando el anémico intelecto de una población excluida de los beneficios de la cultura, reservada hasta entonces a los pequeños grupos de la clase po- seyente.” (Barletta, p. 42) La poesía social en Argentina. Álvaro Yunque en su libro La literatura social en la Argentina, se pregunta por qué la lite- ratura social no es aceptada como arte, no es leída como literatura por la crítica dominante. Explica cómo la literatura militante, revolucio- naria o social es anulada sistemáticamente por la clase dominante burguesa dado que molesta a los intereses de la misma. Apela en este libro al concepto de poesía épica y explica como to- das las culturas han tenido una poesía épica fundacional que ha cantado a los logros de sus hazañas en las conquistas y en los nacimien- 50 tos de las naciones o en las guerras y luchas patrióticas y de independencia, y la Argentina no ha sido la excepción. Hoy, afirma Yunque, el concepto de épica se encuentra en la poesía social, del mismo modo que durante las gue- rras de la independencia se cantaba contra los realistas hoy la poesía social canta contra la in- justicia, contra la pobreza. La clase dominante tiene el poder de dirigir la cultura y determi- nar qué tipo de arte es contrario a sus intere- ses y aniquilarlo. La burguesía impone, según Yunque, cuales son los mecanismos y las pau- tas para incluir cierta literatura dentro de la literatura oficial. En el plano concreto de la poesía, la poesía llamada social, revoluciona- ria, militante o de izquierdas no pertenece a la literatura oficial o la literatura consagrada por la crítica. En nombre de la estética y del arte puro se le niega a la poesía social la categoría de arte. Estos conceptos que desarrolla Yun- que en el libro mencionado apuntan a validar la poesía social primero como categoría perte- neciente al arte y luego como herramienta de lucha en su finalidad social y concientizadora. La literatura sin mensaje es muestra de una sociedad decadente para Yunque. La burgue- sía utiliza la literatura con el fin que ella persi- gue, tiene sus ideólogos e instaura sus temas, sin embargo, sostiene el autor, no les permite a los poetas sociales la misma posibilidad, se les niega el Parnaso. Los poetas burgueses, aque- llos que solo cantan a su interioridad y desde su interioridad son poetas, los otros, los que enuncian o denuncia la injusticia social y un mundo en ruinas o cantan las promesas de un mundo mejor tras la revolución son solo pro- pagandistas. Pensando entonces a la literatura social argentina como arte y categorizándola de igual forma que a la literatura metafísica, estética o costumbrista se puede comenzar a analizar el camino que este tipo de literatura recorrió durante la primera mitad del siglo pasado. Se pueden citar como antecedente de la lite- ratura social argentina del siglo XX las publi- caciones periódicas socialistas y anarquistas que comienzan a tener espacios importantes a partir de 1894 con la fundación del semanario La Vanguardia, convertido al año siguiente en diario, y luego en 1897 con la aparición de La Protesta humana, que luego sería La Protes- ta. Comienzan a publicarse libros de autores comprometidos con esta nueva realidad social que tiene como protagonista al trabajador y sus derechos postergados. La mayoría de es- tos trabajadores fueron inmigrantes franceses, italianos, españoles y alemanes que importa- ron al sistema social argentino el ideario so- cialista y anarquista, y más tarde el comunista luego de la revolución de 1917. Los autores que sobresalen en esta primera etapa de la li- teratura social, siguiendo las menciones des- tacadas por Álvaro Yunque en Síntesis de la li- teratura Argentina, son: Roberto Payró, Rafael Barret, Federico Gutiérrez, Florencio Sánchez y Leopoldo Lugones en su primer momento. Otros han cultivado sobre todo el género en- sayístico y el discurso político: Juan B. Justo, José Ingenieros, Manuel Ugarte y Alfredo Pa- lacios. González Tuñon y Nicolás Olivari, hacían literatura en el círculo martinfierrista al mismo tiempo. Las primeras publicaciones de libros de los intre- grantes de este grupo se producen alrededor de 1924. La historia del inicio de Boedo no es del todo homogénea, se registran varios rela- tos que difieren en detalles de su conforma- ción pero no en lo esencial. Algunas anécdotas y testimonios de estos relatos sobre la confor- mación del grupo están recopilados por Lo- bodón Garra (Liborio Justo), en su libro Cien años de letras argentinas dónde en el capítulo III titulado “literatura realista, enfoque social y predominio del fondo” transcribe testimo- nios de Elias Castelnuovo, Leónidas Barletta y Roberto Arlt entre otros. El grupo de Boedo, a pesar de la juventud de sus integrantes, fue consistente, en los comien- zos el órgano de difusión fue la revista Los Pensadores y luego la revista Claridad, fun- dada y dirigida por Antonio Zamora. Liborio Justo transcribe, en el capítulo mencionado, uno de los manifiestos lanzados por el grupo: “Hacemos realismo porque tenemos la con- vicción de que la literatura para el pueblo debe ser sincera, valiente, debe contener la nota agria de la verdad dicha sin limitaciones y el sollozo sordo de la miseria y del dolor” (Lobo- dón Garra, p.189) Cabe destacar la figura de Evaristo Carriego como descubridor del suburbio bonaerense y antecedente directo de la poesía con temáti- ca porteña y circunscripta a Buenos Aires que tuvo como representantes destacados a Bor- El arte ideológico está nuevamente en pleno ges, González Tuñon, y el propio Yunque entre auge y organizado por un grupo que com- otros. partía los lineamientos básicos de las ideas Luego de la guerra de 1914 y de la revolución políticas de la izquierda. Apoyaban a la revo- rusa de 1917 se conforma un segundo mo- lución rusa y al proletariado y la temática de mento de la literatura social y quedarán agru- las producciones literarias sería: el mundo del pados sus representantes más importantes en trabajo, las clases bajas y la opresión que el ca- el grupo de Boedo, se puede nombrar como pitalismo ejercía sobre estas clases. El grupo plana permanente a algunos de ellos: Roberto estuvo constituido, en su mayoría, por narra- Arlt, Elias Castelnuovo, Roberto Mariani, Ál- dores, sin embargo algunos poetas como Ni- varo Yunque, Gustavo Riccio, Leónidas Barle- colás Olivari, Álvaro Yunque y Raúl González tta y algunos otros que, como los hermanos Tuñón pueden citarse dentro del mismo. 51