Es necesario destacar que estamos en el siglo XXI y no partimos de cero en esto de la educación sexual. Esto significa que tenemos alguna idea de lo que se trata. Por ejemplo, sabemos que la educación sexual es responsabilidad de todos. Y cuando decimos todos, nos referimos a todos: instituciones educativas, medios de comunicación, centros de salud, etc. Que las etapas por las que un chico o una chica van pasando son progresivas y nos
encontramos en la necesidad de explorar. La educación sexual es relevante en cada una de esas etapas y por su carácter progresivo, será de mucha importancia lo que antes hayamos ido transmitiendo sobre éste y otros temas. Suele ocurrir que dependiendo de lo que entendamos por sexo, sexualidad o relaciones sexuales transmitiremos unas cosas, y no otras, en nuestra educación sexual. En cambio, si entendemos que el sexo es lo que somos, hombres y mujeres, y que justamente por ser sexuados somos diferentes y únicos, la educación sexual se convertiría en educación de los sexos, o sea, en educación de hombres y de mujeres, por lo que entonces la cosa tal vez varíe sustancialmente. Desde este cambio de perspectiva la contribución familiar en la educación sexual de chicos y chicas consistirá en ayudar a que se conozcan, se acepten, se expresen y se organicen de forma equivalente. Que no se es más hombre o más mujer por hacer tal o cual cosa, lo tenemos claro. Por
Los adolescentes y el papel de la familia en la educación sexual
Alejandra Olvera lo que podemos extraer varias ideas y planteamientos que se pueden ir transmitiendo antes sobre lo que significa ser un hombre y una mujer, y sus múltiples y diversos modos de serlo. Lo que no quita para que en un momento dado, si así se considera oportuno, se hable de genitales, prácticas, placeres y orgasmos, pero tal vez no. Y desde luego, no necesariamente como primera conversación. En esto de intentar ser más hombre o más mujer tiene cabida tanto el tener sexo, como beber, fumar o llegar a casa con las primeras luces del amanecer. Si“ el tema” es contribuir a que se conozcan y acepten como los hombres y mujeres que son y que se expresen, gestionen y organicen, podemos sacar algunas ideas. Por ello que nos escuchen, aunque no hablen, se convierte en un primer paso necesario. Que sepan y entiendan que la familia es un espacio donde se puede hablar, si se quiere o se necesita, más allá de si se está de acuerdo o no con lo que unos y otros dicen.
Porque sabemos que en un lugar donde se habla de cosas es más fácil que un día surja una pregunta que nos inquiete. De esas preguntas, unas pequeñas y grandes otras, que nos van haciendo pasar de niños a hombres y de niñas a mujeres.
20