Revista Nº 11. 2017/18 Revista 17-18 | Page 98

Este año el curso en nuestro colegio estuvo dedicado al cine. El cine como homenaje y el cine como aprendizaje. ¿Pero qué es el día a día en un colegio más que una gran película, en la que cada día se representan todos los géneros? La entrada al colegio, por ejemplo: en cualquier película de guerra se puede ver en algún momento los soldados en formación, y ahí están los alumnos formados, casi perfectamente, pero para darle mayor realismo a la escena, podemos ver a madres y padres vigilantes, incluso llorosos algunos, aunque estemos ya a finales de mayo, como si sus hijos marchasen a cualquier peligroso destino. “Objetivo Birmania” o “Apocalypse Now” pueden ser dos ejemplos ilustrativos. Esto mismo, o tal vez con más intensidad se da, cuando los alumnos marchan de excursión, albergue, o cualquier otra salida que tengan. Los padres, abuelos, tíos y demás familiares esperan, teléfono en mano para inmortalizar el momento. El breve momento en que los colegiales caminan hacia el autobús, lo suelen hacer entre filas de familiares formados mientras pasan, con llamadas constantes, para que el niño o niña se gire y mire a la cámara. Las caras de las maestras en esos momentos son dignas del “Sargento de hierro”. Las lágrimas, en el momento de la partida del autobús no son raras entre los familiares allí congregados. Estos momentos recuerdan a “Sin novedad en el frente”. De lo que ocurre dentro de las clases es bastante fácil hacer similitudes, Holywood y cualquier país han tratado el tema repetidamente y, sin obviar ningún género. Desde “Carrie”, en el género de terror, pasando por “Matilda”, en el género fantástico e