Este año el curso en nuestro colegio estuvo dedicado al cine. El
cine como homenaje y el cine como aprendizaje. ¿Pero qué es el día a
día en un colegio más que una gran película, en la que cada día se
representan todos los géneros?
La entrada al colegio, por ejemplo: en cualquier
película de guerra se puede ver en algún momento los
soldados en formación, y ahí están los alumnos
formados, casi perfectamente, pero para darle mayor
realismo a la escena, podemos ver a madres y padres
vigilantes, incluso llorosos algunos, aunque estemos ya a
finales de mayo, como si sus hijos marchasen a cualquier
peligroso destino. “Objetivo Birmania” o “Apocalypse Now”
pueden ser dos ejemplos ilustrativos.
Esto mismo, o tal vez con más intensidad se da, cuando los
alumnos marchan de excursión, albergue, o cualquier otra salida
que tengan. Los padres, abuelos, tíos y demás familiares
esperan, teléfono en mano para inmortalizar el momento. El
breve momento en que los colegiales caminan hacia el autobús,
lo suelen hacer entre filas de familiares formados mientras
pasan, con llamadas constantes, para que el niño o niña se gire y
mire a la cámara. Las caras de las maestras en esos momentos
son dignas del “Sargento de hierro”.
Las lágrimas, en el momento de la partida del autobús
no son raras entre los familiares allí congregados. Estos
momentos recuerdan a “Sin novedad en el frente”.
De lo que ocurre dentro de las clases es bastante fácil
hacer similitudes, Holywood y cualquier país han
tratado el tema repetidamente y, sin obviar ningún
género. Desde “Carrie”, en el género de terror,
pasando por “Matilda”, en el género fantástico e