Revista Nº 11. 2017/18 Revista 17-18 | Page 56

En mayo tuvimos la suerte de asistir a unos talleres de la Fundación Botín en el Paseo de Pereda de Santander. Los observaba en silencio hasta que encontraba interesante la unión de varios de ellos y cuando tenía claro cómo unirlos los llevaba a la fundición y allí, por medio de diferentes procesos, los transformaba en una poética escultura de bronce. Joan Miró experimentaba, jugaba, buscaba ideas en sus sueños y trabajaba todos los días hasta conseguir crear obras que fueran poéticas, que hicieran trabajar a nuestra imaginación y que nos ofrecieran una nueva forma de ver la realidad. ¡Como hacen los niños! Para ello cogía objetos que le llamaban la atención mientras paseaba, después los llevaba a su estudio y allí los colocaba en una mesa junto a otros. Nosotros también quisimos participar y nos pusimos en su piel. Y por este año, nada más, muchas cosas se nos han quedado en el tintero y es que todo no se puede contar. El próximo año más y seguro que mucho mejor. ¡Hasta otra!