Revista Niños y Adolescentes, del IPN. Edición de setiembre 2019 - Elaborado por DA | Page 3
E D I TO R I A L
Impunidad
E
s cada vez más común que en la consulta
pediátrica, los padres o tutores que acom-
pañan al niño le prometan un premio si se
porta bien, o no llora durante la consulta, o si se
deja vacunar.
A veces solicitan la complicidad del pediatra para
prometer alguna golosina si se someten a la rea-
lización de un examen médico, que la mayoría de
las veces angustia más a los padres que al niño.
Otras tantas, prometen ficciones realmente increí-
bles que hasta parecen políticos en campaña.
Todo se maneja con un pensamiento dudoso. Te
portas bien y te premio con algo que habitualmen-
te es material. Te portas mal, y no obtendrás nada,
aunque esto último ni siquiera se cumpla porque
igual terminan todos disfrutando de la oferta pro-
metida. Incoherencia es igual a impunidad.
Desde la primera infancia estamos construyendo
algo que es fundamental para la convivencia so-
cial. La confianza y la credibilidad.
Educar al niño en esta sociedad de consumo se
vuelve cada vez más difícil. Es mucho más fácil su-
cumbir a la tentación de creer que a cualquier edad
pueden manejar el celular, la televisión o cualquier
otro dispositivo tecnológico o juegos electrónicos
para que no molesten o no lloren.
Con ternura, pero con firmeza, el proceso educati-
vo comienza tempranamente y si queremos lograr
ciudadanos que respeten y defiendan sus obliga-
ciones y derechos debemos dar el mayor énfasis
educativo en los primeros años de vida. Luego cre-
cerá un árbol torcido que no se endereza jamás.
Se educa cuando una persona no hace al otro lo
que no le gusta que se le haga a él mismo. Si quie-
res respeto, respeta. Si no deseas que te roben, no
robes. Si prefieres justicia, se justo. Si quieres liber-
tad, no sometas.
Es la única forma de combatir la inmoralidad del
poder político en una sociedad apática como la
nuestra, en la cual la impunidad es su forma más
perversa de convivencia.
Observar con placer que nuestros hijos no sucum-
ben al vil precio de las necesidades o entregan su
dignidad por unos cuantos centavos, es el mejor exa-
men final que rendimos como padres responsables.
Logramos lo más importante en la vida: que sean
buenas personas.
No molestarán en ese momento, pero después se
paga un precio muy alto. Y si no creen, investiguen
los cada vez más altos índices de drogadicción y
violencia juvenil. Clima perfecto para la narcopolí-
tica y el enriquecimiento ilícito.
Para construir confianza y credibilidad lo primero
que tienen que aprender los padres es a decir: No,
cuando el niño no tiene razón en sus demandas. Y
debe haber coherencia porque el niño es emocio-
nalmente mucho más perseverante que los padres
y logra sus objetivos en tanto los padres demues-
tren una cómoda complacencia.
Dr. Ignacio Iramain Chilavert
DIRECTOR GENERAL DEL IPN
INSTITUTO PRIVADO DEL NIÑO
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