su prestigio. Un segundo año
batido por Ricciardo y todo su
prestigio se hubiera diluido.
Era sí o sí.
Pero no fue el único factor. Vettel salía, y con él la referencia
ganadora de Red Bull. Parece
mentira pero en el pasado ya vimos situaciones similares. En el
Mundial de Motociclismo ocurrió
con la retirada de Doohan de
Honda, con la salida de Wayne
Rainey de Yamaha o la retirada
de Kevin Swhantz de Suzuki. Se
pierde la referencia ganadora y
por un momento parece que el
equipo entero pierde toda esa
motivación. Como si se les olvidara diseñar vehículos ganadores. En Red Bull la salida de Vettel traía el ascenso de Kvyat,
que había sorprendido con Toro
Rosso, pero que por un momento parecía darse antes de lo deseable. Una formación liderada
por Ricciardo y Kvyat no daba
miedo. Es más, parecía más
débil que las de McLaren, Mercedes y Ferrari. El factor motivante de grabajar con Campeones del Mundo desaparecía.
Puede parecer un factor menor
pero no lo fue. Tanto es así, que
hasta su Dtor. Técnico, Adrian
Newey, daba un paso a un lado
y consideraba que era el momento de hacer lo que tanto
había soñado desde hace tiempo, desde su etapa en McLaren:
diseñar un barco de la Copa
América. La otra pata de la mesa se resquebrajaba. Adrian acometía el reto de diseñar barcos
dentro de la estructura Red Bull,
disponiendo ahora sólo del 50%
de su tiempo para la F1. Si eso
no fuera suficiente, Peter Prodromou, su mano derecha, su
mago del viento, había abandonado el proyecto 1 año antes para embarcarse en un nuevo reto:
devolver a la dupla McLarenHonda a la gloria de los Campeonatos del Mundo. Red Bull se
encontraba ya de la noche a la
mañana con un equipo sin su
estrella al frente, Vettel, y con el
mago de los diseños más preocupado de diseñar barcos que
monoplazas de F1.
Sí, efectivamente, ahí empezó
todo. Tras 4 años de gloria, llegó
Ricciardo con su eterna sonrisa,
y haciendo su trabajo, batir a su
compañero, desmembró la estructura. O la desestabilizó. Y
sólo por hacer lo que se suponía
que tenía que hacer. Lo que sucedió es que nadie contaba con
que batiera de una manera tan
contundente a todo un Tetra-