Revista Muy Fan de la F1 nº2 May. 2015 | Page 85

su prestigio. Un segundo año batido por Ricciardo y todo su prestigio se hubiera diluido. Era sí o sí. Pero no fue el único factor. Vettel salía, y con él la referencia ganadora de Red Bull. Parece mentira pero en el pasado ya vimos situaciones similares. En el Mundial de Motociclismo ocurrió con la retirada de Doohan de Honda, con la salida de Wayne Rainey de Yamaha o la retirada de Kevin Swhantz de Suzuki. Se pierde la referencia ganadora y por un momento parece que el equipo entero pierde toda esa motivación. Como si se les olvidara diseñar vehículos ganadores. En Red Bull la salida de Vettel traía el ascenso de Kvyat, que había sorprendido con Toro Rosso, pero que por un momento parecía darse antes de lo deseable. Una formación liderada por Ricciardo y Kvyat no daba miedo. Es más, parecía más débil que las de McLaren, Mercedes y Ferrari. El factor motivante de grabajar con Campeones del Mundo desaparecía. Puede parecer un factor menor pero no lo fue. Tanto es así, que hasta su Dtor. Técnico, Adrian Newey, daba un paso a un lado y consideraba que era el momento de hacer lo que tanto había soñado desde hace tiempo, desde su etapa en McLaren: diseñar un barco de la Copa América. La otra pata de la mesa se resquebrajaba. Adrian acometía el reto de diseñar barcos dentro de la estructura Red Bull, disponiendo ahora sólo del 50% de su tiempo para la F1. Si eso no fuera suficiente, Peter Prodromou, su mano derecha, su mago del viento, había abandonado el proyecto 1 año antes para embarcarse en un nuevo reto: devolver a la dupla McLarenHonda a la gloria de los Campeonatos del Mundo. Red Bull se encontraba ya de la noche a la mañana con un equipo sin su estrella al frente, Vettel, y con el mago de los diseños más preocupado de diseñar barcos que monoplazas de F1. Sí, efectivamente, ahí empezó todo. Tras 4 años de gloria, llegó Ricciardo con su eterna sonrisa, y haciendo su trabajo, batir a su compañero, desmembró la estructura. O la desestabilizó. Y sólo por hacer lo que se suponía que tenía que hacer. Lo que sucedió es que nadie contaba con que batiera de una manera tan contundente a todo un Tetra-