4 Mundiales como testigos), se
ve comprometido. Todo el timing de Red Bull se enfrenta a
una dura prueba: adelantar los
pasos de una sucesión que no estaba prevista en ese momento.
Había dos opciones: fichar a
otro piloto estrella, o coger un
piloto de su cantera. La decisión, dentro de la política de Red
Bull, terminó dentro de su lógica: promocionar a uno de susvalores. En lugar de fichar a Kimi
Raikkonen optaron por subir a
Ricciardo al equipo matriz, al
equipo Campeón del Mundo.
Ricciardo era ascendido al equipo Campeón del Mundo para
acompañar a un Sebastian Vettel que en el australiano no debería encontrar un mayor problema que el que tuvo con Webber. Es más, dado el particular
carácter de Daniel, la situación
entre ambos dentro del equipo y
el ecosistema generado en él debería ser mucho mejor que con
Mark como segundo espada, un
piloto que nunca salió del programa de jóvenes pilotos de Helmut Marko.
Y RICCIARDO SALIÓ RESPONDÓN...
Sí, esa primera decisión lo
marcó todo. Y fue así porque
Daniel salió respondón y batió
contundentemente a Vettel durante toda la temporada. Fueron suyas las 3 únicas victorias
del equipo austriaco, y la situación de Vettel en el equipo y su
prestigio en el paddock se puso
en entredicho. De repente, se
descubría que los éxitos de Sebastián se habían debido exclusivamente al coche, y que su calidad como piloto no era tanta teniendo en cuenta que un piloto
que no había destacado todavía con nada sobresaliente en
F1, le pegaba una paliza durante todo un año.
Vettel pasó de ser uno de los 4
cracks de la F1 a una decepción
mayúscula. La mayor que se recordaba en los últimos 20 años.
Sus 4 mundiales ya no valían nada, y Ricciardo, de alguna manera se convertía en un producto
fresco, en algo que deseaban
ver todos los aficionados. Que
Vettel no se sintiera a gusto y
quisiera marcharse era sólo una
cuestión de tiempo. Si no hubiera podido ser Ferrari, hubiera sido McLaren-Honda, con quienes
también negoció. La salida de
Sebastian del equipo era un
hecho. El ascenso de Ricciardo y
su posterior rendimiento crearon
ese caldo de cultivo. Y Vettel necesitaba a toda costa recuperar