Revista Muy Fan de la F1 nº2 May. 2015 | Page 83

4 Mundiales como testigos), se ve comprometido. Todo el timing de Red Bull se enfrenta a una dura prueba: adelantar los pasos de una sucesión que no estaba prevista en ese momento. Había dos opciones: fichar a otro piloto estrella, o coger un piloto de su cantera. La decisión, dentro de la política de Red Bull, terminó dentro de su lógica: promocionar a uno de susvalores. En lugar de fichar a Kimi Raikkonen optaron por subir a Ricciardo al equipo matriz, al equipo Campeón del Mundo. Ricciardo era ascendido al equipo Campeón del Mundo para acompañar a un Sebastian Vettel que en el australiano no debería encontrar un mayor problema que el que tuvo con Webber. Es más, dado el particular carácter de Daniel, la situación entre ambos dentro del equipo y el ecosistema generado en él debería ser mucho mejor que con Mark como segundo espada, un piloto que nunca salió del programa de jóvenes pilotos de Helmut Marko. Y RICCIARDO SALIÓ RESPONDÓN... Sí, esa primera decisión lo marcó todo. Y fue así porque Daniel salió respondón y batió contundentemente a Vettel durante toda la temporada. Fueron suyas las 3 únicas victorias del equipo austriaco, y la situación de Vettel en el equipo y su prestigio en el paddock se puso en entredicho. De repente, se descubría que los éxitos de Sebastián se habían debido exclusivamente al coche, y que su calidad como piloto no era tanta teniendo en cuenta que un piloto que no había destacado todavía con nada sobresaliente en F1, le pegaba una paliza durante todo un año. Vettel pasó de ser uno de los 4 cracks de la F1 a una decepción mayúscula. La mayor que se recordaba en los últimos 20 años. Sus 4 mundiales ya no valían nada, y Ricciardo, de alguna manera se convertía en un producto fresco, en algo que deseaban ver todos los aficionados. Que Vettel no se sintiera a gusto y quisiera marcharse era sólo una cuestión de tiempo. Si no hubiera podido ser Ferrari, hubiera sido McLaren-Honda, con quienes también negoció. La salida de Sebastian del equipo era un hecho. El ascenso de Ricciardo y su posterior rendimiento crearon ese caldo de cultivo. Y Vettel necesitaba a toda costa recuperar