Revista Muy Fan de la F1 nº2 May. 2015 | страница 121
C
arlos o Don Carlos,
esa es ya única duda
que hay con Carlos
Sainz Jr. Y no es para
menos, pues en su
debut en Melbourne dilapidó
completamente los recelos que
cierta prensa y afición pretendidamente entendida tenía acerca de
su rendimiento frente a un Max
Verstappen al que muchos presentaban y siguen presentando
como el Nuevo Senna, quizás con
demasiada premura. Carlos ha
hecho de su última actuación en
el GP de Espala toda una demostración de como el talento puede jugar con más ventaja cuando
se asienta sobre una cabeza privilegiada. Y no es una afirmación
exagerada ni gratuita, ni mucho
menos. Su actuación en Melbourne y en Montmeló puso de relieve
como es capaz de manejar la
presión con sólo 20 años, fruto
de una educación especialmente
cuidada, con un entorno familiar
que ha hecho posible extraer el
máximo de su potencial. Su padre, el auténtico rey del motor sobre 4 ruedas fuera de los circuitos
en España, ha sido una garantía
a la hora de formar el espíritu
competitivo de Carletes, fruto de
su pundonor y espíritu perfeccionista. Su ya mítico “siempre se
puede mejorar” se ha colado en la
privilegiada cabeza de Carlos
Sainz Jr, que ha visto como desde
pequeño su padre estaba encima
de él para que memorizara cada
configuración de cada vehículo
que conducía . Su cabeza atemperada no es fruto de la casualidad.
Montmeló puso de relieve todo
esto una vez más. Por si alguien a
estas altura lo había olvidado.
Desde su actuación en la Calificación, donde hubiera sido fácil ceder a la presión de correr en casa
y batirse contra el nuevo Senna.
Nada más lejos, la superó con nota colocándose 5º y batiendo a
Verstappen. Pero si todo parecía
que iba a estropearse con el comienzo de carrera fruto de la poca velocidad que le otprgaba su
motor Renault, nada más lejos.
Cambió de estrategia sobre la
marcha, guardó sus ruedas,
mantuvo la calma y esperó su
momento. Sus últimas vueltas
fueron una demostración de talento, valentía e inteligencia. Y
ahí dejó su sello. Lo dicho, el Talento al servició de una cabeza
privilegiada...