Suena como castigar al que mejor lo hace y beneficiar al más
vago, pero a fin de cuentas, el
castigar al que mejor lo hace ya
es algo que se viene haciendo.
A principio de temporada, la FIA
podría decidir, que como Mercedes es ostensiblemente más potente, se le podría restringir vía
consumo. Como Renault no alcanza el rendimiento, se le da
más gasolina. Tendríamos carreras rreras más igualadas, y
unos costes más contenidos,
pues desde principio de temporada los ingenieros de Renault
están haciendo un motor tras
otro, que luego va a la basura,
gastando un dinero que luego
repercute en los equipos, que se
ven haciendo un motor tras
otro, que luego va a la basura,
gastando un dinero que luego
repercute en los equipos, que
se ven obligados a desembolsar
grandes cantidades de dinero
por un motor, quieran o no, sea
el motor competitivo o no.
No es menos cierto que sería ir
contra el espíritu de la competición, aunque esto último tiene
tantos matices, que es difícil
evaluar qué importancia tendría. Los equipos siempre podrían
seguir evolucionando, con eficiencia electrónica, aerodinámicamente, estratégicamente o
simplemente construyendo un
chasis que gestione mejor los
neumáticos o tenga un mayor
paso por curva. Una Formula 1
con distintos constructores sin
que un mal motor suponga tirar una temporada y su presupuesto de 300 motores a la basura.
Con menos motoristas, con
más equipos en apuros y con
una batalla Bernie Ecclestone –
Toto Wolff en camino, quizás
haya llegado el momento de
plantearse seriamente este tema, evaluar en qué manera
podría simplemente ayudar a la
Formula 1, ayudar al espectáculo, a las audiencias y por ende a
las televisiones sin perjudicar a
equipos y fabricantes.
Por Sergio Martinez
Twitter: @123pnz