L
a sola proposición
de esta posibilidad
producirá escalofríos entre los amantes de la Formula 1
clásica, catalogándolo de sacrilegio, pero quizás llegue el momento de plantearse ciertas cosas. La Formula 1 está considerada como el mayor laboratorio
de la competición, donde los fabricantes e ingenieros dan rienda suelta a la imaginación para
intentar ser mejor que los demás, al menos, en teoría.
1- LA REGLAMENTACION
Pero a la hora de la verdad, la F1
actual se rige por una reglamentación técnica tan restrictiva,
que resulta imposible (o casi)
hacer algo diferente. La FIA basa su reglamentación en castigar al que va mejor; Si a Renault
le funcional el “Mass damper”, lo
quitamos, si Red Bull vuela con
los escapes sopladores, lo prohibimos, y si Mercedes va a dominar, algo tendremos que inven-
tarnos. Los inconvenientes de
este reglamento restrictivo se
acrecientan con la congelación y
evolución limitada, que al final,
tiene poca influencia sobre los
gastos, puesto que los equipos
experimentan de igual forma.
El resultado final es una Formula 1 no especialmente rápida, y con unos costes desorbitados. Al menos el sistema híbrido
está haciendo que los fabricantes aprendan mucho en el tema
de recuperación y eficiencia
energética (algo es algo). Pero
siempre es doloroso y difícilmente explicable que un equipo
vea como toda una temporada
con un presupuesto de varias
centenas de millones se va al
traste simplemente porque su
motorista no ha estado a la altura, véase Lotus en 2014, o mismamente los equipos Renault
esta temporad