Recipiente. Lo mejor es optar por una copa de cristal fino que permita apreciar el color y no calentar el líquido al consumirlo. Para las lager ligeras son recomendables copas esbeltas, con base más ancha que el cuerpo para permitir un desarrollo más abierto del carbónico y conservar mejor y más tiempo los aromas. Las más tostadas pueden consumirse en copas más anchas, para desplegar todo su potencial aromático. Eso sí, la copa debe estar fría pero no congelada, ya que modificaría el sabor y aroma e impide que se forme espuma. Compañía. La cerveza y los amigos son los elementos perfectos para pasar un buen momento. Así lo muestra un estudio de Cerveceros de España y Quota Research:
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Revista Mesa&Bar | Edición No. 1
el 50% de los españoles recuerda haber vivido una declaración de amor mientras tomaba una. Un 44% de los encuestados dijo haber conocido a su pareja o mejores amigos con una cerveza de por medio. Un momento relajante (45%) y una buena forma de divertirse (25%). Maridaje. La cerveza marida con una amplia variedad de alimentos, desde platos ácidos y amargos hasta pescados azules o postres de chocolate. Hay tres reglas fundamentales para un buen maridaje: que los sabores de la bebida no sobresalgan sobre los de la comida, y viceversa; que haya un equilibrio entre aromas y sabores; y que provoque contraste, siempre que no haya un vencedor. Una cerveza ligera