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No agite la botella momentos previos a servirla. Los movimientos bruscos –resultado del transporte o manipulación en la cava– alteran la estabilidad de las moléculas que conforman la bebida. El reposo previo al descorche es clave para no destruir el necesario equilibrio. No sirva el vino a cualquier temperatura. Los distintos tipos de vino deben tomarse dentro de rangos específicos para poder disfrutarlos mejor mejor. Espumantes: entre 6 y 8 grados centígrados); blancos y rosados: entre 8 y 12 grados centígrados; tintos jóvenes: entre 14 y 16 grados centígrados; tintos con cuerpo: entre 18 y 20 grados centígrados.
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No beba el vino sin haberlo paseado por el paladar para apreciar su riqueza aromática y gustativa, lo mismo que su densidad, textura y permanencia después de pasarlo.
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NNo tome vinos dulces ni licorosos con mariscos ni carnes. Las sensaciones en boca no serán agradables.
A la hora de adquirir una botella de vino es aconsejable dirigirse a una tienda donde haya variedad de vinos y alta ‘rotatividad’, pues así nos aseguraremos de que el vino ha estado almacenado en las mejores condiciones.
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Revista Mesa&Bar | Edición No. 1