misma manera que la ética tampoco tiene una validez absoluta al ser ambas imperativos categóricos.
2.3 Moral objetiva
Al conjunto de normas morales se le llama " moralidad objetiva ", porque estas normas existen como hechos sociales independientemente de que un sujeto quiera acatarlas o no. Los actos morales provienen del convencimiento de que el actuar de un individuo siempre se realiza por ciertos fines y que todo el que hace algo, lo debe hacer con un fin, a menos que no controle su razón, como ocurre en variadas situaciones. Sin embargo, las realidades sociológicas sugieren que las personas suelen actuar por inercia, costumbre, tradición irrazonada o la llamada " mentalidad de masa.
2.4 Bien y mal( moral)
Una vez que adoptamos un objetivo a lograr, lo bueno es todo aquello que favorece su logro, mientras que lo“ malo” es todo lo que lo impide. Como el hombre busca la felicidad, el“ bien” es lo que le permite llegar a ésta, mientras que el“ mal” es lo que impide su logro. John Locke expresó:“ Aquello que tiene la capacidad de producirnos placer es lo que llamamos un bien, y lo que tiene capacidad de producirnos dolor llamamos un mal.
1. Baruch de Spinoza consideraba el bien como algo subjetivo, no sólo por haber insistido en la idea de que lo bueno de cada cosa es la conservación y persistencia en su ser, sino también por haber escrito expresamente que « no nos movemos, queremos, creemos que es bueno, sino que juzgamos que es bueno porque nos movemos hacia ello, lo queremos, apetecemos y deseamos » Es subjetivo, no porque haya distintas opiniones al respecto sino por oposición a lo objetivo y lo concreto. En tal sentido una persona no es inherentemente buena o mala de hecho, sino que sus acciones serán acciones buenas o malas. La teoría metafísica, según la cual el Bien es la realidad y justo la realidad perfecta o suprema y es deseado como tal.
2. La teoría subjetiva, según la cual el Bien es lo deseado o lo que gusta, y es tal sólo en esta relación.
El pensamiento humano ha seguido estos dos caminos divergentes: lo absoluto y lo relativo. Entre los pensadores contemporáneos se mantienen aún ambos puntos de vista, aunque tiene más adeptos el relativo. Para el hombre moderno, que mira a la ciencia y a la razón con gran respeto, es difícil encontrar argumentos adecuados que justifiquen la teoría absoluta del bien y del mal. 3
La postura relativista supone, incluso, que las actitudes básicas del hombre, tales como el amor y el odio, que se asocian casi siempre al bien y al mal, respectivamente, producirán efectos distintos según las épocas y las sociedades