EXTRACTO DE SUS ESCRITOS Concepción Cabrera
Ella escucha que Jesucristo le dice: « Es tan alta esta virtud del Perdón, por el esfuerzo que a la naturaleza cuesta, que es de las más agradables a Dios y la que escuchó el mundo asombrado en la primera Palabra que hablé sobre la cruz. Se puede perdonar de mil maneras, y no sólo con la boca, que esto, si no va unida la voluntad a la palabra, de nada sirve. Se perdona disimulando las ofensas y arrancando del fondo del corazón toda acritud o aspereza. Se perdona orando por el enemigo que ofendió, y esto es muy agradable a Dios, y uno de los puntos más elevados del Perdón espiritual perfecto, porque el bien que este Perdón espiritual perfecto debe hacer al ofensor, no basta que sea material, sino, además de éste y muy principalmente, tiene que ser espiritual, pidiendo a Dios que derrame sus bendiciones sobre aquella alma. Todavía, pasa más allá esta Virtud del Perdón que no es otra cosa que la Caridad del prójimo perfecta; y consiste este otro escalón, en pedir y suplicar a Dios, que las gracias que pudiera esta alma recibir, las dona espontáneamente, y ruega que se le pasen al enemigo … Aquí sí que sube a su punto culminante esta virtud sublime del Perdón espiritual perfecto. Pocas almas suben a este último peldaño, diré, del Perdón, pero ellas serán felices, porque Dios olvidará sus pecados y miserias perdonando al que perdona …
Presupone esta virtud sobrenatural, en el alma que la practica, una crecida práctica de virtudes morales.
Es ésta una virtud sobrenatural, pero que necesita la cooperación del hombre para ejecutarse.
Entre una multitud de frutos que reporta al alma feliz que la practica, se encuentra el de la Paz, que el Espíritu Santo derrama abundantísimamente sobre ella » 1.
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CC 13,338-340: 1 jun 1900. 37