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urante cerca de un decenio la economía mundial ha venido
desacelerándose; lo que se agravó con la Guerra económi-
ca entre China y Estados Unidos aunada a la pandemia del
COVID-19; al caer a un punto tan bajo obligó al Fondo Mone-
tario Internacional (FMI) a declarar tardíamente la recesión
económica mundial.
El pasado 27 de marzo la Presidenta del FMI, Kristalina Georgieva,
afirmó: “esta nueva recesión económica será peor a la que se presentó
en la crisis financiera del 2009; la debilidad de los mercados emer-
gentes se da principalmente por los recursos internos insuficientes,
el poco margen fiscal, la reducción significativa en las exportaciones,
y una salida de capital en las últimas semanas de más de 80.000 mi-
llones de dólares” [1].
Crecen la Informalidad y el desempleo
Desde antes que pareciera el COVID-19 y que el Gobierno de Duque
decretara la Cuarentena Nacional Obligatoria, el desempleo ya se ve-
nia incrementando gradualmente desde 2018, hasta que se posicionó
como unos de los principales factores de crisis de la economía co-
lombiana.
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística
(DANE) durante febrero de este año el desempleo se incrementó y lle-
gó al 12,2 por ciento; por su parte, la población desocupada durante
febrero de este año incrementó en 3,4 por ciento, es decir 3 millones
de personas [2].
De acuerdo con el DANE en el 2019 la Tasa de Informalidad fue del
47,6 por ciento, es decir, por cada 100 trabajadores 48 laboran de ma-
nera informal, que son 5,7 millones de personas; para febrero de este
año el empleo informal llegó al 48,5 por ciento, lo que implica que 6,2
millones devengan sus ingresos de alguna actividad informal [3].
El problema del desempleo radica en que el país perdió la capacidad
de generar empleo; la crisis laboral es el resultado de la aplicación
del modelo neoliberal al servicio del capital transnacional; por consi-
guiente la crisis ocasionada por el COVID-19 incrementará las cifras
del desempleo y la informalidad.
DEBATES del CONFLICTO
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