Como siempre, Alejo llegó al Frente de Guerra Occidental (FGOC) a desa-
rrollar los Programas Formativos del SIFE, pero pasados varios meses se
integró a la Dirección de esta estructura estratégica elena, desde donde
impulsó actividades educativas y de consolidación del tejido social de
las comunidades indígenas, afros y campesinas.
En medio de la húmeda selva chocoana desarrolló aún más su obra artís-
tica, no solo perfeccionó su estilo pictórico y logró que sus obras fueran
una simbiosis colorida, que desde la mezcla entre cuerpo y naturaleza,
vislumbraban la realidad social y política de esa huérfana región. A tra-
vés del arte transformó la realidad de niños y adolescentes, que apren-
dieron a ver la vida de color a través de la alegría de la pintura.
Corrían las primeras horas del 30 de marzo de 2016 y como era costumbre
todos los días Alejo dirigía el estudio a los combatientes, pero a las 6:30
la llovizna obligó a interrumpir la clase para recoger la ropa que estaba
extendida en el Patio del Campamento, ubicado en los nacederos del río
Virudó que desemboca en el Océano Pacífico al lado del Cabo Corrientes.
Alejo y otra compañera desarmados una vez salieron al patio, un es-
truendo interrumpió la calma del lugar, porque desde la montaña fran-
cotiradores del Ejército les dispararon; ella corrió y apareció ilesa al día
siguiente, pero del Viajero apenas quedó un pequeño rastro de sangre
que pronto se perdió en la selva.
Pocas horas después, en la cima de la montaña descendieron los heli-
cópteros militares para evacuar a la tríada de francotiradores que reali-
zaron este ataque, quienes se replegaron sin presentar combate.
La búsqueda de Alejo se prolongó por varios días sin que diera resulta-
dos positivos, hasta que el 8 de abril un Comunicado de la Infantería de
Marina reportó la baja en combate del Comandante Alejandro del FGOC
del ELN.
Desde ese momento sus familiares apoyados por la Cruz Roja Interna-
cional (CICR) empezaron la investigación y búsqueda para recuperar el
cadáver de Alejo; pero la Infantería de Marina siempre les respondió que
desconocían su paradero.
No hay que olvidar que este mismo 30 de marzo en Caracas se estaba fir-
mando el Acuerdo de Agenda de Conversaciones de Paz entre el Gobier-
MEMORIA COLECTIVA
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