E
l ex General venezolano Cliver Alcalá llegó a Nueva York el
pasado viernes 27, en un avión de la Agencia Antidrogas de
Estados Unidos (DEA), en calidad de testigo protegido lue-
go de haberse hecho pública su vinculación a esa Agencia.
Él llevaba viviendo en Barranquilla más de dos años, desde
donde organizaba ataques armados contra el Gobierno de Venezuela,
luego de ser retirado y degradado de sus Fuerzas Armadas.
Emparentado con la poderosa mafia de La Guajira
Las relaciones de Alcalá con las mafias colombianas datan de princi-
pios de la década del 2000, cuando repartía utilidades con los narco
paramilitares de La Guajira, quienes monopolizan el contrabando de
gasolina y alimentos de origen venezolano, donde camuflan el tráfico
de cocaína; el ex General ejercía en ese entonces como comandante
de una de las Brigadas destacadas en el Estado Zulia.
Desde esa época estuvo asociado con el hacendado Pirela, uno de los
parientes y socios de Hermágoras González Polanco alias “Gordito
González”, el principal capo guajiro, responsable de numerosas ma-
sacres contra la etnia Wayúu, como la de Bahía Portete, que perpetra-
ron junto a Jorge 40, entre el 18 y el 20 de abril de 2004, donde mata-
ron a más de 12 indígenas.
La fusión del militar venezolano con la mafia la consumaron el 13 de
mayo de 2012, cuando Alcalá se casó con Marta González [1], una de
las sobrinas del “Gordito González’.
Marta es hermana de Lucy, la ex pareja del Ñeñe Hernández, quienes
a su vez son primas hermanas del Peco González [2], también miem-
bro del mismo Cartel y socio del Ñeñe, éste vive en EEUU (protegido
por la DEA), Peco era el hombre que le debía 1.000 millones de pesos
al prestamista Carlos Rodríguez, deuda por la que el Ñeñe mandó a
matar Rodríguez, pero por error asesinaron su hijo, Oscar Rodríguez
en 2011.
EL IMPERIO
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