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n el año 200 AC, el territorio Zenú comprendía los actuales
departamentos de Córdoba, Sucre, parte del territorio del
Bajo Cauca antioqueño, Urabá y el centro de Bolívar. Antes
de la conquista española la etnia Zenú contaba con 103 caci-
cazgos, distribuidos en 3 provincias.
La provincia de Finzenú, estaba ubicada sobre el río Sinú, las Saba-
nas Sucre y Bolívar, hasta la serranía de San Jacinto; la provincia
Panzenú, se ubicaba en el valle de San Jorge y se extendía hasta el
río Magdalena; mientras la provincia Zenufana, se ubicaba entre los
ríos Cauca y Nechí.
La cultura Zenú desarrolló la ingeniería hidráulica, lo que le permitió
construir un eficiente sistema de canales artificiales que llegó a cu-
brir 600.000 hectáreas, entre los ríos San Jorge, Sinú, Cauca y Mag-
dalena, con los que controlaron las inundaciones y tejieron una gran
red de comunicación fluvial [1].
En el siglos XVIII, durante la Colonia, a sangre y fuego surgieron las
ciudades que hoy existen en la región; en el siglo XIX ya en la Repú-
blica, las misiones religiosas impusieron la cacería de indios, para
dar paso a las haciendas ganaderas y a la explotación maderera.
Actualmente los Zenú representan el 16,7 por ciento de la población
indígena de Colombia, están concentrados en los departamentos de
Córdoba, resguardo de San Andrés de Sotavento, y el Volao en Urabá;
además existen pequeños asentamientos en Sucre, Huila, Antioquia,
y Chocó. El 34,1 por ciento de la etnia se encuentra en áreas urbanas,
cifra superior al promedio nacional de población indígena urbana,
21,43 por ciento, que equivalen a 298.499 personas [2].
Etnocidio, blanqueo de narco dinero y las EPS
El Bloque Norte de los narco paramilitares se apropió de los dineros que
las Alcaldías de Palmito, Sampués y Sincelejo en Sucre y San Andrés de
Sotavento, Purísima, Momil, Chimá, Sahagún y Chinú en Córdoba, que
estaban destinados para salud y educación del Resguardo Indígena de
San Andrés de Sotavento, con el fin de blanquear y legalizar el ganado
robado tras las masacres de los Montes de María.
DEBATES del CONFLICTO
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