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n Colombia, el narcotráfico inició con la bonanza de la mari-
huana en la década de los 70; posteriormente se consolida-
ría el cultivo y el tráfico de cocaína, con la aparición de los
Cárteles de Medellín, Cali y el Norte del Valle, entre otros.
En países como México, Honduras, Colombia, las élites y los
narcotraficantes trabajan mancomunadamente para obtener réditos
económicos y mantener un régimen político que les sostenga sus ga-
nancias.
10 toneladas cocaína salieron lícitamente de Bogotá a Sinaloa
El portal estadounidense The Daily Beast, recientemente difundió
las denuncias de Richard Maok, ex funcionario del Cuerpo Técnico
de Investigación (CTI) de la Fiscalía General, hoy exiliado en Cana-
dá, quien afirma que entre el 2006 y el 2007, se enviaron cerca de 10
toneladas de cocaína desde el aeropuerto de El Dorado de Bogotá a
Sinaloa en México, utilizando la empresa Air Cargo Lines, todo bajo
el visto bueno del presidente Álvaro Uribe.
Según Maok, el Cártel de Sinaloa a mediados de la década del 2000
creó la compañía fantasma Air Cargo Airlines con la ayuda de altos
funcionarios colombianos, entre los cuales estaría incluido Álvaro
Uribe Vélez. El portal estadounidense también recuerda el Informe
desclasificado de la Administración para el Control de Drogas (DEA)
sobre Uribe de 1991, donde lo relacionaban con el Cártel de Medellín
y su capo Pablo Escobar Gaviria:
“Álvaro Uribe Vélez, un político y Senador colombiano dedicado a co-
laborar con el Cártel de Medellín en los altos niveles del Gobierno;
Uribe estaba vinculado a un negocio involucrado en actividades de
narcóticos en los Estados Unidos, además ha trabajado para el Cártel
de Medellín y es un amigo personal de Pablo Escobar Gaviria” [1].
Uribe y el narcotráfico
No es la primera vez que Álvaro Uribe es relacionado con el narcotrá-
fico o con los paramilitares. El fallecido Jhon Jairo Velásquez Vás-
quez, conocido como Popeye, jefe de sicarios del Cártel de Medellín, y
DEBATES del CONFLICTO
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