Revista Insurrección Insurrección 726 | Page 29

E n Colombia, el narcotráfico inició con la bonanza de la mari- huana en la década de los 70; posteriormente se consolida- ría el cultivo y el tráfico de cocaína, con la aparición de los Cárteles de Medellín, Cali y el Norte del Valle, entre otros. En países como México, Honduras, Colombia, las élites y los narcotraficantes trabajan mancomunadamente para obtener réditos económicos y mantener un régimen político que les sostenga sus ga- nancias. 10 toneladas cocaína salieron lícitamente de Bogotá a Sinaloa El portal estadounidense The Daily Beast, recientemente difundió las denuncias de Richard Maok, ex funcionario del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General, hoy exiliado en Cana- dá, quien afirma que entre el 2006 y el 2007, se enviaron cerca de 10 toneladas de cocaína desde el aeropuerto de El Dorado de Bogotá a Sinaloa en México, utilizando la empresa Air Cargo Lines, todo bajo el visto bueno del presidente Álvaro Uribe. Según Maok, el Cártel de Sinaloa a mediados de la década del 2000 creó la compañía fantasma Air Cargo Airlines con la ayuda de altos funcionarios colombianos, entre los cuales estaría incluido Álvaro Uribe Vélez. El portal estadounidense también recuerda el Informe desclasificado de la Administración para el Control de Drogas (DEA) sobre Uribe de 1991, donde lo relacionaban con el Cártel de Medellín y su capo Pablo Escobar Gaviria: “Álvaro Uribe Vélez, un político y Senador colombiano dedicado a co- laborar con el Cártel de Medellín en los altos niveles del Gobierno; Uribe estaba vinculado a un negocio involucrado en actividades de narcóticos en los Estados Unidos, además ha trabajado para el Cártel de Medellín y es un amigo personal de Pablo Escobar Gaviria” [1]. Uribe y el narcotráfico No es la primera vez que Álvaro Uribe es relacionado con el narcotrá- fico o con los paramilitares. El fallecido Jhon Jairo Velásquez Vás- quez, conocido como Popeye, jefe de sicarios del Cártel de Medellín, y DEBATES del CONFLICTO 29