Revista Insurrección Insurrección 724 | Page 31

El régimen lo clasificó como un peligro para las élites dominantes y lo expulsó de Colombia, pero en octubre de 1969 regresó en forma clan- destina para incorporarse a las filas del ELN. Una década más tarde, por su ejemplo en el esfuerzo, el sacrificio, su integridad y sus capacidades visionarias fue promovido a la primera responsabilidad de la conducción estratégica elena, dignidad que ejerció hasta su muerte en 1998. En los años 80 del siglo anterior, cuando el régimen desbordó la guerra anti subversiva en Colombia, enfocándola en la acción ilegal ilimitada y terrorista del Estado, para sofocar la lucha popular, Manuel desarrolló y difundió su pensamiento de Humanización de la guerra, para regular el conflicto acorde a preceptos morales y normas internacionales huma- nitarias; propuesta ante la que los Gobiernos mantienen oídos sordos, respondiendo con cinismo y demagogia. Los esfuerzos del Comandante Manuel por la unidad insurgente dieron su fruto primero en la Coordinadora Nacional Guerrillera (CNG) y luego en la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (CGSB), con lo que llevó a la práctica la consigna de “la unidad es parte de victoria”, para él sin la unidad guerrillera y popular, no es posible el triunfo de la revolución. Oscar Santos, el guerrillero urbano Dirigente estudiantil gestado en las luchas de la Universidad Industrial de Santander en los agitados años 70 del siglo pasado, donde se destacó como guerrillero urbano, hasta cuando se le agotaron los espacios lega- les y se incorporó a la guerrilla rural a principios de la década de los años 80. Incansable organizador, pasaba por encima de sus limitaciones de salud para cumplir como militante primero y como Comandante después. Su dotes de liderazgo y sus aportes en los debates para definir conclusiones en los eventos democráticos internos, nos siguen acompañando después de su partida en 2006. Hoy el ELN se sigue nutriendo del legado de quienes son sus primeros maestros, además de recibir el acervo de las nuevas generaciones de luchadores populares, y de intelectuales comprometidos con una Colom- bia soberana, en paz y con justicia social; quienes con las luchas actuales rinden homenaje a los que partieron y nos dejaron lo mejor de sí. MEMORIA COLECTIVA 31