na, Chile, El Salvador y Guatemala; de ellas triunfó en 1979 el Frente
Sandinista de Liberación Nacional.
El movimiento popular en la primera década del siglo XXI después de
grandes movilizaciones contra el capitalismo salvaje, llamado neo-
liberal, eligieron Gobiernos soberanos y democratizadores, que en
Brasil, Honduras y Paraguay fueron derrocados por golpes de Estado.
Aún resisten la ofensiva imperial Venezuela, Bolivia y Nicaragua, y
desde luego Cuba que pese al Bloqueo continúa en pie de lucha.
La ética revolucionaria
Para El Che la transformación de las estructuras de poder capitalista,
es obra de la acción voluntaria y organizada de las fuerzas revolu-
cionarias para tomar el poder estatal, y desde allí transitar hacia el
socialismo, esto requiere de mujeres y hombres nuevos, que valoren
tanto el bien común como el individual, para lo cual propuso que las
nuevas instituciones prioricen la propiedad pública y la planificación
de la producción y la distribución.
El Che, en su obra El Socialismo y el Hombre en Cuba, expresó, “Dé-
jeme decirlo, a riesgo de parecer ridículo que el revolucionario está
guiado por grandes sentimientos de amor... [revolucionarios que]
sean siempre capaces de sentir en lo más hondo, cualquier injusticia
cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo”.
Dentro de todos los aportes del Che, tal vez su máxima contribución
es lo que predicó a diario: “hacer lo que se dice y decir lo que se hace”.
Carlos Puebla en su poema “Hasta Siempre, Comandante”, resume el
sentimiento que une a los millones que lo admiramos: “Aquí se queda
la clara, la entrañable transparencia, de tu querida presencia, Coman-
dante Che Guevara”.
PATRIA GRANDE
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