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olombia vuelve los ojos hacia los clanes Char y Gerlein hege-
mónicos en la costa Caribe, luego que una de sus agentes en
Barranquilla, Aida Merlano, se fugara de la cárcel, como una
manera de bloquear la confesión inminente que ella prome-
tió revelar. El Procurador General de la Nación dijo que: “lo
que hubo detrás de esto fue una operación muy sofisticada de una
empresa criminal electoral a la que probablemente ella perteneció
durante mucho tiempo” [1].
Por su parte, investigadores especializados en macro criminalidad,
como Luis Jorge Garay valoran que:
“La Reconfiguración Cooptada del Estado es la acción de agentes so-
ciales legales e ilegales, que mediante prácticas ilegales o legales
buscan sistemáticamente materializar sus objetivos en el corto y lar-
go plazo, y lograr la legitimación política y social de sus intereses,
aunque dichos intereses no busquen el bien común” [2].
Del paramilitarismo rural a la parapolítica urbana
El plan contrainsurgente del Estado para adecuar el campo a la aper-
tura económica dio licencia a las estructuras paraestatales, que fi-
nanciadas por el narcotráfico y en base al terror causaron la destruc-
ción del tejido social, económico, judicial, en las zonas rurales y la
sumisión de sus pobladores.
Carlos Castaño y sus secuaces, entroncados con las Brigadas 17 y 11
del Ejército emprendieron esa cruzada en 1990 en Córdoba y Urabá,
expandiendo los cultivos de coca, laboratorios, rutas y puertos de em-
barque sobre la franja del Atlántico, alcanzando la frontera con Vene-
zuela en 1999 [3].
DEBATES del CONFLICTO
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