– ¿O sea que no es por falta de capacidad del Estado para cubrir los
territorios dejados por las FARC, sino que es intencional dejar esos va-
cíos?
– Un diplomático nos decía que el error de la clase gobernante colom-
biana fue sacar a las FARC de los territorios porque representaban un
factor de ordenamiento social. Eso no es un error, eso fue un plan por-
que necesitaban sacarlos. Llegamos a un punto grueso: el plan de paci-
ficación de las FARC no buscaba promoverlos como fuerza política de
izquierda, sino disolverlos, atomizarlos, desaparecerlos. El plan de dis-
persión de ellos comenzó desde que iniciaron el proceso de concentra-
ción, desarme, reinserción, entrega de armas. En el Chocó las bandas
del Bajo Atrato les dan a los excombatientes cuatro veces lo que les da
mensualmente el Gobierno, y a los mandos, ocho veces.
– ¿Cómo ve la decisión de antiguos comandantes de las FARC de reto-
mar la lucha armada?
– Pongámonos en los zapatos de ellos. Han matado 150 excombatien-
tes, 50 familiares de ellos y apenas llevan dos años de haber firmado el
acuerdo. Además, hay una estigmatización donde los hacen ver como
apestados para que nadie se les acerque, si Santrich va al Congreso y
recibe insultos y amenazas, si a Santrich la DEA le hace un montaje, lo
meten un año a la cárcel y lo quieren extraditar, y si usted ha firmado
un pacto de paz para que le hagan eso, pues ellos no pueden esperar a
que todo eso prospere.
– ¿Cómo evalúan la experiencia de paz de las FARC para una futura
negociación con ustedes?
– Decimos que es una lástima que este proceso con las FARC vaya hun-
diéndose como el Titanic. Eso nos deja una enseñanza: que hubo un
modelo perverso que les aplicaron y que hubo errores que cometieron
los compañeros de las FARC, y todo eso los llevó al estado de postra-
ción en que están, partidos en cinco pedazos, que era lo que quería la
oligarquía, destruir una fuerza que se construyó en 60 años.
Ese modelo que produjo la fragmentación y desaparición de las FARC
como sujeto político no lo podemos seguir. Entonces, debemos cons-
truir otro. Hay cosas positivas, pero también negativas que no se deben
repetir.
ENTREVISTAS
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