Todo caminó sin problema hasta que el Comandante de la Estación
de la Policía le compró a Garabato dos Quintos de Lotería y le recibió
“La Ñapa”.
Se llevó a Garabato esposado para el Cuartel y comenzó a torturarlo
para que confesara quién le había entregado el paquete de periódicos,
del que ya había distribuido la gran mayoría.
- Los encontré en uno de los escaños del parque cuando iba por la
leche, le dijo Garabato al enfurecido policía.
- ¿Y no le llamó la atención lo que dice el periódico? Le gritó el Tombo.
- No se leer, le respondió el humilde vendedor.
Tres horas después de las torturas, el policía decidió liberarlo, porque
Garabato no quiso decir nada más.
- Váyase antes de que lo mate, le gruñó el policía.
Cuando Garabato molido a golpes, machacadas las uñas de sus ma-
nos y con moretones en la cara se alejó del Comando de policía, le
gritó a su verdugo:
- Esos periódicos me los encontré en un escaño del Parque, pero si
alguien me los hubiera entregado tampoco lo delataría, porque los
chucureños somos arrechos y no nacimos para ser sapos, Tombo
malparido.
MEMORIA COLECTIVA
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