Fueron tiempos de convergencias que condujeron a conformación del
Partido Socialista Revolucionario, entre sus principales dirigentes estarían
Tomás Uribe Márquez, María Cano, Raúl Eduardo Mahecha e Ignacio
Torres Giraldo. Sus luchas llevarían a la convocatoria de Insurrección Na-
cional en 1927 y la Huelga de la Bananeras de 1928, ahogada en sangre
aquel 6 de diciembre en Ciénaga, Magdalena.
Resalto este momento, vivido hace 100 años, porque son tiempos de lu-
chas de grandes masas, de obreros, indígenas y campesinos que se co-
locaron por encima de la oligarquía para construir un proyecto de na-
ción, independiente de la dominación imperialista, dándole identidad a
un proyecto revolucionario que ha inspirado el alma del ELN.
Al igual que éste, hay otros hitos en nuestra historia que marcan caminos
de redención que quedaron inconclusos, o que luego fueron distorsio-
nados, como fue la guerra de liberación de Simón Bolívar, con los que el
ELN tiene su compromiso. Podemos seguir hasta Galán el Comunero y su
consigna que nos identifica de “Ni un paso atrás y lo que fuese menes-
ter... que sea”. También sentimos como propia la lucha de los Negros con
Benkos Biohó, o la lucha de los indígenas contra el dominio español.
Es una misma lucha, un mismo camino que no ha concluido, es la historia
de la rebelión de los pueblos consignada en el Derecho Internacional,
que se alza en armas cuando no queda otro camino, los pueblos segui-
rán acudiendo a él, como legítimo derecho. Y como diría, de otra ma-
nera, la canción: “55 años de lucha armada no son nada comparados
con los siglos de dominación y uso de todo tipo de violencias, incluida la
armada, contra nuestro pueblo”.
El ELN no se debe así mismo, al igual que su historia, es parte de la vida
del pueblo y la nación, sabemos que nuestra actuación pasada, pre-
sente y futura será evaluada por la sociedad y en tal sentido estamos
retados a no defraudar.
Entrevistas
Revista Insurrección / Página 37