E
n más de 10 años de continua ocupación militar y de guerra
en el sur de Colombia, utilizan como instrumento contra la
población las bandas narco-paramilitares para recolonizar
mediante la sistemática eliminación física y política del mo-
vimiento popular[1]; destruyendo los asentamientos comu-
nales para entregar los territorios multinacionales que desarrollan
megaproyectos de diverso tipo.
El plan operacional Espada de Honor, desarrollado por el Coman-
do Sur de los EEUU y fuerzas militares (FFMM) colombianas, continua
en su tercera fase, “estabilización y consolidación”, contando en
el suroccidente con 4 Comandos de Tarea conjunta, Apolo en Va-
lle y Cauca, Pegaso en Nariño, Hércules en Tumaco y Poseidón en
el Pacífico, estas desarrollan operaciones ofensivas y psicológicas
hacia la población para desactivar la resistencia popular, bajo el
pretexto de la lucha contra el narcoterrorismo [2].
La minería y la resistencia como causa común
Para enero de 2014, en el departamento del Cauca habían 271
títulos mineros vigentes, de estos 106 contaban con licencia am-
biental, bajo esas licencias han explotado 6 mil 400 hectáreas; pos-
teriormente fueron tramitadas 652 solicitudes de títulos, un millón
116 mil hectáreas, el departamento tiene 3 millones 89 mil hectá-
reas, de hacerse efectivas todas las solicitudes, la mitad del territo-
rio sería sometido a la minería.
A junio de 2014 en el Cauca la AngloGold tenía 39 títulos mineros
en 61 mil hectáreas, ubicados en los municipios de El Tambo, La Sie-
rra, La Vega y San Pablo; además le solicitó a la Agencia Nacional
de Minas otros 43 títulos por 100 mil hectáreas en los municipios de
Almaguer, Bolívar, Buenos Aries, Popayán, Santander de Quilichao,
morales y Suárez. Para este mismo año la brasilera Votorantim Me-
tais tenía 11 títulos mineros.
Debates del Conflicto
Revista Insurrección / Página 27