Revista Foro Ecuménico Social Número 6. 2009 | Page 92
Responsabilidad Empresaria
No hay un
reconocimiento
estratégico del rol
del sector privado,
de las familias y de
las empresas en
la inversión social.
110• FORO
Es probable que el mundo continúe
con este comportamiento de precios
más elevados de los alimentos, y el secreto entonces es crecer a la par de la
mayor tasa de crecimiento de la economía mundial.
Hay países que se ven muy afectados
frente a esta suba de los alimentos, sobre todo algunos africanos, que no están teniendo las inversiones, la estabilidad política o económica para producir
un proceso de crecimiento. Esos países,
esas poblaciones y esas familias se encuentran en el peor de los mundos porque se encuentran frente a productos,
que multiplicaron su valor, y no tienen
cómo enfrentar esos valores porque no
pueden acceder a un proceso sostenido de crecimiento.
Por otro lado, otro tema al que
quería referirme, es el de la responsabilidad social de una sociedad
y siempre repito que en nuestro
país no hay un reconocimiento estratégico del rol del sector privado, de las familias y de las empresas
en la inversión social. Hay sociedades, como la norteamericana, la europea también pero un poco menos, en
las que las familias y las empresas tienen
un rol protagónico en la inversión social. Se observan claramente significativas inversiones, realmente millonarias,
incluso a nivel empresarial, en la formación de hospitales, universidades, en el
sostenimiento de colegios primarios y
secundarios, bibliotecas y museos. Son
realizadas precisamente por familias y
empresas con políticas por parte del gobierno que incentivan a través de la desgravación fiscal este tipo de inversiones.
Pero a su vez el sector público ayuda a
los concejos de estas instituciones, a veces en forma conjunta hacen sus campañas de lo que llaman “funding”, es decir de donaciones, y a su vez la sociedad
premia a los participantes en estas instituciones. Se produce un círculo virtuoso
porque estas instituciones son de excelencia. Hay centros de investigación, medicinales, científicos, que realmente son
baluartes en cada una de las instituciones que se desempeñan. En el caso de
los museos, es realmente impresionante
la calidad de las instituciones y la diversidad de familias que participan, las colecciones invalorables que se fueron dando
a través de las décadas, y el crecimiento
vertiginoso de esas instituciones.
La poca experiencia que he venido
recogiendo en los últimos 10 años, sobre todo con el nacimiento del Malba, es
ver como el sector público se para frente
a proyectos privados diferenciándolos, y
yo no diría que compite, pero lo ve como
por ser un proyecto privado se estuviera
haciendo usufructo de ello, u obteniendo una ganancia o un rédito del mismo,
en vez de verse como una verdadera inversión social sencillamente administrada o fundada por familias o empresas,
dependiendo de la institución.
Cuando intentamos ampliar el Malba
por debajo de la plaza Perú, la posición
del gobierno anterior de la ciudad fue
pedir una compensación en términos de
aportes a la ciudad. O sea que a pesar de
que aumente el déficit operativo del Malba, porque cualquier institución que se
agranda, sea un hospital, una biblioteca
o museo, aumenta el déficit, debía haber
una compensación para la ciudad. Pero
si nosotros vamos a aumentar la cantidad de público, vamos a ampliar la sala
de exhibición permanente, vamos a hacer dos auditorios más, vamos a aumentar el programa de educación, porque no
tratan de ayudar a que la inversión sea
menor y no mayor. Sin embargo, se da
esto que es cultural e ideológico de la separación entre lo público y lo privado.
Si un político inteligente viese al revés la