Revista Foro Ecuménico Social Número 10. 2013 | Page 34

Diálogo Intercultural Claudio Epelman Argentina: La convivencia, un modelo para exportar Director Ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano, Rama regional del Congreso Judío Mundial La convivencia que tenemos no es resultado de la providencia divina, sino que obedece al trabajo de una sociedad que procuró el respeto al prójimo como un pilar de sus valores. 52• FORO La República Argentina es un caso singular en el mundo. El país, mayoritariamente cristiano, recibió hace más de 100 años la inmigración de judíos y musulmanes. Hoy en día, es una sociedad en donde la convivencia interreligiosa se vive con una profunda naturalidad. Escenas típicas de Argentina son algunas que para un incauto observador podrían pasar inadvertidas, por la espontaneidad y la naturalidad: un judío discutiendo de fútbol con un protestante en un café; un árabe comerciando con un judío en el barrio porteño de Once; niños de diversas religiones estudiando en el aula de una escuela pública. ¿Qué tiene esto de singular? Pues al menos dos cosas: 1. Es difícil encontrar otro país donde esto ocurra con la naturalidad de la Argentina. 2. A pocos sorprenden estas cosas, pues se encuentran tan arraigadas en la cultura, que pasan inadvertidas. A partir de la elección del Cardenal Bergoglio como sucesor de Pedro, muchas historias y anécdotas del ahora Papa Francisco fueron divulgadas por la prensa. Estas despertaron gran curiosi- dad pero poca sorpresa, pues la convivencia entre las religiones se vive con naturalidad. La situación se debe a muchos factores sociales, culturales y políticos. Entre estas causas podríamos citar las olas de inmigrantes que recibió Argentina; la política de guardapolvos blancos, que nos hacían a todos iguales; la educación laica; y tantas otras. Podríamos listar los motivos de otra manera, señalando otros fenómenos, pero también coincidiríamos en que la convivencia que tenemos no es resultado de la providencia divina, sino que obedece al trabajo de una sociedad que procuró el respeto al prójimo como un pilar de sus valores. Diversos líderes han invertido muchas horas predicando la convivencia para alcanzar esta situación. Sin dudas el mayor de estos ejemplos es el Papa Francisco, quien personalmente se involucró en el diálogo interreligioso en su tiempo como Obispo de Buenos Aires. Este para él fue un tema tan significativo que, a pesar de sus complejas ocupaciones, tuvo sus momentos para relacionarse con líderes de otras religiones. Su trabajo, y de otros tantos de las diversas religiones que habitan nuestro país, han construido un mosaico de diversidad in-