sufrir el dolor de ser arrancados de su lugar de origen. Por años, solo de forma esporádica se escuchaban el toque de tambores que paraban en homenaje a Reus al Sur, frente a las ruinas de lo que un día supo ser el lugar de fiesta y algarabía, como respuesta a una pobreza sistemática que vivieron sus pobladores.
Pasaron 30 años, y con el retorno a la vida democrática, fueron resurgiendo las propuestas de recuperación de los espacios expropiados, y surge la posibilidad de recuperar“ Ansina”. Se conforman cooperativas y con un enorme esfuerzo por parte de maestros y otros colectivos organizados, vuelven a levantar ese espacio. No será para sus antiguos moradores quienes dispersos por la ciudad, nunca lograron ni organizarse ni reclamar lo que por derecho les hubiera pertenecido. Otras familias pasaron a habitar sobre las ayer“ fincas ruinosa”, sus nuevos proyectos de vida, en un lugar de privilegio, a 3 cuadras de la rambla y a 10 del centro de Montevideo.
Sólo 17 familias, gracias a la gestión de la intendencia de Montevideo y Mundo Afro, ORG de la sociedad civil, pudieron recuperar su legitimo derecho de volver al barrio, un“ gesto simbólico” que no logró reparar al inmenso dolor a todo un colectivo y a un barrio.
Las administraciones municipales a partir de los años 90 han sido sensibles a los reclamos de los colectivos afrodescendientes a quienes se les otorgado espacios culturales, como la Casa de la Cultura, en el barrio Sur, espacio para la comparsa Cuareim 1080, quedando igualmente una gran deuda con las personas expulsadas que fueron llevadas a la ex fábrica Martínez Reyna bajo un sistema de cuasi reclusión y luego trasladadas a Cerro Norte a un complejo de viviendas precario, lejos del centro de la ciudad con imposibilidad de acceso a los empleos que históricamente ocupaban los hombres afro como barrenderos o la Compañía del Gas que ocupaba a muchos de los jefes de familia que vivían en estos barrios.
Desarraigados, marginalizados, muchos de los hijos de aquellas personas, fueron cooptados por las bandas de narcotraficantes pasando a ser parte de los datos estadísticos de pobreza y delincuencia.
Pese a todo, el barrio Palermo no dejó de ser un“ semillero cultural” multiplicando la cultura del Candombe, en diferentes expresiones de tambores que atraviesan la calle Isla de Flores cada fin de semana: Concierto Lubolo, Sinfonía de Ansina, Valores de Ansina, cuerdas de mujeres que forman a niñes y jóvenes en esta expresión cultural que paisajea a Montevideo y donde uno de los semilleros culturales sigue vigente. El carnaval se ha nutrido de grandes íconos de la Cultura: Pirulo Alvín, Carmen Abella, las hermanas Arregui, doña Emilia, Cacho Rivero, la comparsa Fantasía Negra bajo la dirección de los hermanos Giménez, Mario Páez, don Jaime Esquivel y el madrinazgo de doña Edelma, dieron el sello para el asiento de una cultura afro.
El pasado diciembre en Medio Mundo y en febrero en Reus al Sur( Ansina), un Grupo
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