“Durante las semanas si-
guientes continué visitan-
do a mi hermano, y hasta
me traje unos niños a vivir
conmigo”.
Puesto de salud de Morelia (2019)
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fermera jefe en el hospital que hoy co-
nocemos como “San Joaquín”, debido
a su avanzado estado de gestación fue
enviada de vuelta al puesto de salud de
Morelia, “Cogí un bus, pero a mitad de
camino se subió un muchacho, y le dijo
al conductor que se le había muerto un
familiar, y nos hizo bajar a todos”.
“Tuve que volver caminando, me demo-
ré como dos horas, con ese calor y siete
meses de embarazo”.
Desde un puesto de salud, allá en un
caserío de Morelia, la por entonces en-
fermera Esperanza sintió un sismo es-
pantoso, de los pacientes hasta el más
cristiano tembló de miedo. La cruz que
adornaba la iglesia de en frente se de-
rrumbó.
joven que le ayudaba por ese entonces,
que condujera su Daihatsu hasta la ciu-
dad de Armenia. Sin más demora ini-
ciaron su viaje, sumando los bloqueos,
trancones y retenes les tomó hasta la
noche llegar. Sin celulares ni redes por
ese entonces, no podía contactar a su
hermano y más crecía la angustia.
Una vez en Armenia, o bueno, lo que
quedaba, Esperanza inició la búsqueda
de su hermano hasta encontrarlo senta-
do junto a la esposa, ahí en un arbolito
de un parque, “¿Y mis sobrinos?” Rito,
su hermano le responde que están muy
heridos, que los estaban atendiendo en
uno de esos cambuches que había ar-
mado la defensa civil.
“A Carlitos le dije que se devolviera en
El teléfono empezó a temblar, bueno el carro, yo me quedé con mi hermano.
timbrar, todo temblaba por ese enton- Al otro día le ayudé a sacar las cositas
ces, Esperanza cruzó por el pasillo que que todavía servían”.
dividía la casa del puesto de salud,
contestó, eran sus familiares. Después Entre escombros, cuerpos y lamentos
de unos minutos de tertulia entre repli- Esperanza se despidió de su hermano
cas, se despidió, colgó y le marcó a su y volvió a Pereira. Se reportó ante su en-
hermana quien residía en Armenia sin fermera jefe en el hospital que hoy co-
recibir respuesta.
nocemos como “San Joaquín”, debido
a su avanzado estado de gestación fue
Fue ahí donde empezó la verdadera tra- enviada de vuelta al puesto de salud de
vesía, “Le pedí el favor a Carlitos”, un Morelia, “Cogí un bus, pero a mitad de
camino se subió un muchacho, y le dijo
al conductor que se le había muerto un
familiar, y nos hizo bajar a todos”.
Los hospitales, o bueno lo que quedaba
en pie de estos estaban colmados de
personas, fue así durante unos cuatro o
cinco meses. Los procesos de recons-
trucción se iniciaron un año después del
terremoto, Ahí todo fue aún más caótico,
puesto que a medida que se intervenían
los centros médicos había que reubicar
a los pacientes y los doctores, fue un
proceso tortuoso y lento que se exten-
dió, en algunos casos, hasta principios
del año 2004.
De las cosas positivas que trajo el de-
sastre, fue la inyección de capital que
recibieron los departamentos del eje
cafetero, en especial Armenia y Pereira
dor.
debido al sismo.
Se podría decir que a partir de dicho
suceso el desarrollo infraestructural, so-
cial y económico de las ciudades capi-
tales de la región aumento de manera
impensada.
La modernización llegó con toda la fuer-
za del nuevo siglo y lo que antes eran
pueblos grandes, pasaron a ser ciuda-
des medianas con un horizonte alenta-
“Carlitos, la jefe, una amiga y yo” (1999)
De ahí en más, se fomentó una expan-
sión masiva de las ciudades como Pe-
reira Y Armenia, en el afán de recons-
truir, se pasó a remodelar y a agrandar.
Edificios, centros comerciales, parques
temáticos, conjuntos cerrados, eran el
plato de cada día en la ciudad, todo se
tornó ruidoso.
“Yo iba a visitar a mi her-
mano cada tanto conver-
sábamos mucho”.
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