Revista DOSIS 6.1 DOSIS 6.1 NORMAL | Page 56

“Durante las semanas si- guientes continué visitan- do a mi hermano, y hasta me traje unos niños a vivir conmigo”. Puesto de salud de Morelia (2019) 56 fermera jefe en el hospital que hoy co- nocemos como “San Joaquín”, debido a su avanzado estado de gestación fue enviada de vuelta al puesto de salud de Morelia, “Cogí un bus, pero a mitad de camino se subió un muchacho, y le dijo al conductor que se le había muerto un familiar, y nos hizo bajar a todos”. “Tuve que volver caminando, me demo- ré como dos horas, con ese calor y siete meses de embarazo”. Desde un puesto de salud, allá en un caserío de Morelia, la por entonces en- fermera Esperanza sintió un sismo es- pantoso, de los pacientes hasta el más cristiano tembló de miedo. La cruz que adornaba la iglesia de en frente se de- rrumbó. joven que le ayudaba por ese entonces, que condujera su Daihatsu hasta la ciu- dad de Armenia. Sin más demora ini- ciaron su viaje, sumando los bloqueos, trancones y retenes les tomó hasta la noche llegar. Sin celulares ni redes por ese entonces, no podía contactar a su hermano y más crecía la angustia. Una vez en Armenia, o bueno, lo que quedaba, Esperanza inició la búsqueda de su hermano hasta encontrarlo senta- do junto a la esposa, ahí en un arbolito de un parque, “¿Y mis sobrinos?” Rito, su hermano le responde que están muy heridos, que los estaban atendiendo en uno de esos cambuches que había ar- mado la defensa civil. “A Carlitos le dije que se devolviera en El teléfono empezó a temblar, bueno el carro, yo me quedé con mi hermano. timbrar, todo temblaba por ese enton- Al otro día le ayudé a sacar las cositas ces, Esperanza cruzó por el pasillo que que todavía servían”. dividía la casa del puesto de salud, contestó, eran sus familiares. Después Entre escombros, cuerpos y lamentos de unos minutos de tertulia entre repli- Esperanza se despidió de su hermano cas, se despidió, colgó y le marcó a su y volvió a Pereira. Se reportó ante su en- hermana quien residía en Armenia sin fermera jefe en el hospital que hoy co- recibir respuesta. nocemos como “San Joaquín”, debido a su avanzado estado de gestación fue Fue ahí donde empezó la verdadera tra- enviada de vuelta al puesto de salud de vesía, “Le pedí el favor a Carlitos”, un Morelia, “Cogí un bus, pero a mitad de camino se subió un muchacho, y le dijo al conductor que se le había muerto un familiar, y nos hizo bajar a todos”. Los hospitales, o bueno lo que quedaba en pie de estos estaban colmados de personas, fue así durante unos cuatro o cinco meses. Los procesos de recons- trucción se iniciaron un año después del terremoto, Ahí todo fue aún más caótico, puesto que a medida que se intervenían los centros médicos había que reubicar a los pacientes y los doctores, fue un proceso tortuoso y lento que se exten- dió, en algunos casos, hasta principios del año 2004. De las cosas positivas que trajo el de- sastre, fue la inyección de capital que recibieron los departamentos del eje cafetero, en especial Armenia y Pereira dor. debido al sismo. Se podría decir que a partir de dicho suceso el desarrollo infraestructural, so- cial y económico de las ciudades capi- tales de la región aumento de manera impensada. La modernización llegó con toda la fuer- za del nuevo siglo y lo que antes eran pueblos grandes, pasaron a ser ciuda- des medianas con un horizonte alenta- “Carlitos, la jefe, una amiga y yo” (1999) De ahí en más, se fomentó una expan- sión masiva de las ciudades como Pe- reira Y Armenia, en el afán de recons- truir, se pasó a remodelar y a agrandar. Edificios, centros comerciales, parques temáticos, conjuntos cerrados, eran el plato de cada día en la ciudad, todo se tornó ruidoso. “Yo iba a visitar a mi her- mano cada tanto conver- sábamos mucho”. 57