miento de 1999, siendo reconocida incluso
en el periódico de La Tarde, y premiada
por su propio pueblo, por socorrer la patria
aun cuando sus propios cimientos estaban
devastados, y sus pérdidas a nivel de ma-
terial estudiantil era doloroso.
La idea de trasladar el edificio para el cam-
pus universitario presentaba un objetivo
claro y una oportunidad única en la parte
educativa, consistente en vincular todos
los programas de humanidades pertene-
cientes a Bellas Artes como Lenguas y
Filosofía que en ése entonces funcionaban
en un pequeño módulo.
A raíz de esto, el principal problema en
ése entonces no era dónde se ubicaría la
nueva estructura, sino dónde se ubicarían
a los estudiantes de la facultad que física-
mente ya no existía.
Afortunadamente, el edificio el cuál per-
tenecía a Ciencias Ambientales, contaba
con un tercer piso el cuál no se encontraba
actualmente uso y cuyo propósito se ba-
saba en la expansión y el desarrollo de la
UTP, el cual se adecuó para la facultad de
Bellas Artes lo mejor que se pudo durante
ésos momentos, mientras que los alumnos
los cuales hacían parte de Música, fueron
destinados provisionalmente a una casa
por los alrededores de Álamos.
Para la universidad no fue fácil al principio
levantarse de tan trágico acontecimien-
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to, recordando la inmensa avalancha de
damnificados, reclamaciones, marchas y
contramarchas que comenzaron a brotar
a flor de la piel colombiana, los inmensos
saqueos, y el despliegue de la fuerza mili-
tar que comenzó a separar las multitudes
ciudadanas encontradas en el completo, el
absoluto, el desolador desespero y la total
pobreza que acediaba sus vidas, carente
de cualquier esperanza.
Para proceder a la construcción del edi-
ficio de Bellas Artes, la universidad tuvo
una propuesta que consistía en realizar
un concurso arquitectónico donde muchos
arquitectos de todo el país presentaban
un proyecto innovador para la construc-
ción del nuevo edificio de la facultad. Ésta
propuesta consistía en 3 premios, el pri-
mer puesto se llevaba la obra, es decir, la
realización de su propuesta, la construc-
ción del nuevo edificio de Bellas Artes, y el
segundo y tercer puesto, se ganaba una
bonificación económica.
Corría ya el año 2000, y Bellas Artes con-
taba con su edifico propio, anexo a esto, la
facultad ya estaba completamente unida,
era una fusión sólida entre Bellas Artes y
Humanidades, pero lo que todos los estu-
diantes se preguntaban de forma melan-
cólica, y otra vez a manera de cuestiona-
miento pey
rativo, era el porqué su edificio se encon-
Para la universidad no
fue fácil al principio
levantarse de tan trá-
gico acontecimiento
traba tan alejado de la universidad, porque
estaba tan al extremo de las demás facul-
tade. La respuesta era simple y concisa, al
hacer la facultad en una lejania tan marca-
da de los demás bloques, comprometían
a la UTP en un desarrollo urbano a futuro,
desarrollo que hasta la fecha de 2019 se
ha presentado en una forma muy notable,
donde podemos observar un módulo inter-
disciplinar, una cafetería entre otras más
cosas.
El edificio fue construido de una forma
bastante simbólica, diría que semiótica,
porque el solo hecho de comenzar a as-
cender por las escalas, podemos sentir la
inmensa megaestructura que carga a la
facultad de un imponente poderío e im-
ponencia, de una majestuosidad un tanto
sublime. Además, agregando a esto, cuen-
ta con unas paredes sometidas a merced
de los estudiantes, donde pueden hacer la
aplicación de sus obras de arte, y mencio-
nando algo que cabe resaltar, se encuen-
tra ubicada de forma estratégica, ya que
por cualquier ventanal por donde se obser-
ve, apreciaremos el gran paisaje verde de
lo natural, la flora, dandole la sensación y
connotación sensible que es característico
en todos los artistas.
El mayor daño lo sufrió no tanto artes, sino
más bien música, ya que había mucho di-
nero invertido respecto a instrumentos. El
sólo hecho de mover un piano de cola era
de por sí algo bastante delicado teniendo
en cuenta que se podía llegar a desafinar
y que la afinada de un piano cuesta bas-
tante dinero.
A parte de esto, durante el tiempo en que
se estuvieron reubicando, las condiciones
en las que se dictaban las clases eran
totalmente nulas e inapropiadas, sitios in-
sonorizados en donde las clases se dicta-
ban en lugares no aptos para una correcta
acústica de los instrumentos.
La persona que estuvo laborando todos
los proyectos para poder levantar la fa-
cultad, aquella que no permitió caer en
el olvido el programa de bellas artes, fue
Teresa, quien poseía lazos con altos man-
dos políticos a quienes pidió ayuda para
poder levantar ésta facultad y reconstruirla
de nuevo en la UTP.
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