Revista DOSIS 6.1 DOSIS 6.1 NORMAL | Page 44

miento de 1999, siendo reconocida incluso en el periódico de La Tarde, y premiada por su propio pueblo, por socorrer la patria aun cuando sus propios cimientos estaban devastados, y sus pérdidas a nivel de ma- terial estudiantil era doloroso. La idea de trasladar el edificio para el cam- pus universitario presentaba un objetivo claro y una oportunidad única en la parte educativa, consistente en vincular todos los programas de humanidades pertene- cientes a Bellas Artes como Lenguas y Filosofía que en ése entonces funcionaban en un pequeño módulo. A raíz de esto, el principal problema en ése entonces no era dónde se ubicaría la nueva estructura, sino dónde se ubicarían a los estudiantes de la facultad que física- mente ya no existía. Afortunadamente, el edificio el cuál per- tenecía a Ciencias Ambientales, contaba con un tercer piso el cuál no se encontraba actualmente uso y cuyo propósito se ba- saba en la expansión y el desarrollo de la UTP, el cual se adecuó para la facultad de Bellas Artes lo mejor que se pudo durante ésos momentos, mientras que los alumnos los cuales hacían parte de Música, fueron destinados provisionalmente a una casa por los alrededores de Álamos. Para la universidad no fue fácil al principio levantarse de tan trágico acontecimien- 44 to, recordando la inmensa avalancha de damnificados, reclamaciones, marchas y contramarchas que comenzaron a brotar a flor de la piel colombiana, los inmensos saqueos, y el despliegue de la fuerza mili- tar que comenzó a separar las multitudes ciudadanas encontradas en el completo, el absoluto, el desolador desespero y la total pobreza que acediaba sus vidas, carente de cualquier esperanza. Para proceder a la construcción del edi- ficio de Bellas Artes, la universidad tuvo una propuesta que consistía en realizar un concurso arquitectónico donde muchos arquitectos de todo el país presentaban un proyecto innovador para la construc- ción del nuevo edificio de la facultad. Ésta propuesta consistía en 3 premios, el pri- mer puesto se llevaba la obra, es decir, la realización de su propuesta, la construc- ción del nuevo edificio de Bellas Artes, y el segundo y tercer puesto, se ganaba una bonificación económica. Corría ya el año 2000, y Bellas Artes con- taba con su edifico propio, anexo a esto, la facultad ya estaba completamente unida, era una fusión sólida entre Bellas Artes y Humanidades, pero lo que todos los estu- diantes se preguntaban de forma melan- cólica, y otra vez a manera de cuestiona- miento pey rativo, era el porqué su edificio se encon- Para la universidad no fue fácil al principio levantarse de tan trá- gico acontecimiento traba tan alejado de la universidad, porque estaba tan al extremo de las demás facul- tade. La respuesta era simple y concisa, al hacer la facultad en una lejania tan marca- da de los demás bloques, comprometían a la UTP en un desarrollo urbano a futuro, desarrollo que hasta la fecha de 2019 se ha presentado en una forma muy notable, donde podemos observar un módulo inter- disciplinar, una cafetería entre otras más cosas. El edificio fue construido de una forma bastante simbólica, diría que semiótica, porque el solo hecho de comenzar a as- cender por las escalas, podemos sentir la inmensa megaestructura que carga a la facultad de un imponente poderío e im- ponencia, de una majestuosidad un tanto sublime. Además, agregando a esto, cuen- ta con unas paredes sometidas a merced de los estudiantes, donde pueden hacer la aplicación de sus obras de arte, y mencio- nando algo que cabe resaltar, se encuen- tra ubicada de forma estratégica, ya que por cualquier ventanal por donde se obser- ve, apreciaremos el gran paisaje verde de lo natural, la flora, dandole la sensación y connotación sensible que es característico en todos los artistas. El mayor daño lo sufrió no tanto artes, sino más bien música, ya que había mucho di- nero invertido respecto a instrumentos. El sólo hecho de mover un piano de cola era de por sí algo bastante delicado teniendo en cuenta que se podía llegar a desafinar y que la afinada de un piano cuesta bas- tante dinero. A parte de esto, durante el tiempo en que se estuvieron reubicando, las condiciones en las que se dictaban las clases eran totalmente nulas e inapropiadas, sitios in- sonorizados en donde las clases se dicta- ban en lugares no aptos para una correcta acústica de los instrumentos. La persona que estuvo laborando todos los proyectos para poder levantar la fa- cultad, aquella que no permitió caer en el olvido el programa de bellas artes, fue Teresa, quien poseía lazos con altos man- dos políticos a quienes pidió ayuda para poder levantar ésta facultad y reconstruirla de nuevo en la UTP. 45