Revista DOSIS 6.1 DOSIS 6.1 NORMAL | Page 38

Aun no paraba de moverse la tierra, desde allí vimos como una ferretería se caía: los ladrillos y las tejas se venían al suelo. Yo no salía de mi confusión. Nos quedamos en el lugar hasta que pasó el temblor. De allí nos dirigimos hacia el taller donde mi padre había dejado su carro y nos llevamos una gran sorpre- sa, al ver que estaba estacionado fuera del taller con la mitad trasera del auto aplastada por uno de los muros que se había desplomado sobre el campero. Vi a mi padre discutir con un hombre, que supongo era el encargado del ta- ller, quien le dijo el motivo por el cual el carro se encontraba afuera del lu- gar. “Patrón lo que pasa es que tenía varios carros pa’ arreglar y como el suyo ya estaba listo lo saqué pa’ afue- rita mientras arreglaba el otro y pues empezó a temblar y pasó lo que pasó”. El hecho fue que mi padre le tocó co- ger el carro con escombros, y arrancar para la casa. Mis padres iban en la parte delantera que no sufrió daño. Recuerdo que me tocó irme trepado encima de los escombros. Para mí fue divertido, porque al ser tan niño no alcanzaba a ver la magnitud del suceso y que había sido una tragedia donde se perdieron vidas y que obligó a ambas ciudades, 38 Pereira y Armenia, a surgir de los es- combros, provocados por el movimiento telúrico de 6.1 en la escala de Richter. Días después mi mamá recortó de un periódico la página donde se contaba la caída del edificio, en la cual se puede apreciar una foto del carro de mi papá con medio muro encima. Mi mamá guardó la página en un cajón para nuca olvidar lo sucedido. Tiempo después nos muda- mos y el recorte se perdió, pero la fa- milia Ospina nunca olvidará ese suceso. Armenia, Quindío. Familia Castaño Giraldo. Era imposible andar o transitar la ciudad, estaba totalmente colap- sada, fue algo muy impresionante algo que nunca antes había visto y que no quero volver a ver ja- más. El día del terremoto recuerdo que inicia- ba clases en la universidad. Al medio día fui a un restaurante con unos amigos a almorzar. Cuando estaba allí empezó a sentirse como se movía el piso, fue un movimiento fuerte y constante que no paraba y que cada vez se percibía más y más fuerte y ese movimiento estaba acompañado de un zumbido aterrador. Miré hacia el frente y vi aterrorizada como se caían las paredes del sitio donde nos encontrábamos. Por for- tuna estábamos en un lugar al aire li- bre, pero de todas formas fueron mo- mentos angustiantes, ya que nunca había vivido este tipo de situación. Esto sucedió en Pereira. Caminamos por la carrera octava y vimos el desastre que había causado el terremoto: edifica- ciones caídas, casas averiadas, calles rotas, tuberías salidas del piso. Había un caos terrible. La gente estaba muy asustada. Era impresionante porque nuca habíamos vivido una cosa de estas. Solo pensaba en mi familia, que se encontraba en Armenia. Escuchaba la radio en Pereira para tener noticia y el dato era que había ocho víctimas en Pereira y 40 en Armenia. Yo hacia las proporciones y pensaba que en Ar- menia tenia qué haber pasado algo mucho peor, pero Armenia se encon- traba incomunicada y eso me gene- ró más angustia. Yo no lograba comu- nicarme con mi familia, solo hice contacto a las 6 de la tarde con una prima. Ella vivía en el sur y yo vivía en el norte. Yo le pedía que por favor fuera hasta mi casa, a lo que ella dijo: que era imposible caminar por la ciudad. Eso no lo pude entender hasta el día siguiente que visité la ciudad. Al día siguiente entendí lo que me decía mi prima, era imposible andar y transitar la ciudad, estaba colapsada. Fue algo impresionante, algo que nunca antes había visto y que no quiero volver a ver jamás. En mi casa acogieron a las personas que vivían al frente, debido a que sus casas fueron des- trozadas por el terremoto. Se sentía un ambiente de tensión. Nadie hablaba. Todos se encontra- ban en shock, perplejos ante la magnitud del desastre. Nadie durmió, ese día pasamos en vela. Adriana Giraldo cuenta como las viviendas del frente de su casa en Armenia fueron destruidas por el terremoto.. 39