Tragedias
Paralelas
Historia de dos familias que vivieron la
tragedia del terremoto del Eje Cafete-
ro, que afectó a Armenia y Pereira. Do-
lor que dejó huella y provocó cambios
en estas ciudades, que hoy son pujantes.
Jhon Ospina Herrera
Jospina59@estudiantes.areandina.edu.co
Hace 20 años sucedió una tragedia que hoy
en día sigue viva en las mentes y corazones
de las personas que experimentaron la in-
certidumbre y el miedo de estar en medio de
una catástrofe natural, que ocurrió ese lunes
25 de enero de 1999 en el Eje Cafetero y que
afectó a los municipios de Armenia y Pereira.
Pereira, Risaralda.
Familia Ospina Herrera.
Ese lunes en la mañana sentí unos ruidos.
Abrí los ojos. El causante de los ruidos
era mi padre que se alistaba para ir a tra-
bajar, y mi madre preparaba el desayuno.
Seguí durmiendo y no presté atención.
Después desperté, me bañé y desayu-
né. Durante la mañana jugué y vi televi-
sión, lo habitual para un niño de 6 años.
Al medio día, mi padre, Jairo Ospina
Arredondo, salía de su trabajo, y se
fue hacia un taller donde reparaban
los pasa cintas de los vehículos, ya
que el de su carro, un Mitsubishi rojo
modelo 85 tenía fallas. Mi padre es-
tacionó su carro en el taller y se vino
para la casa, donde lo esperábamos.
Luego del almuerzo, la tierra se empe-
zó a estremecer, el piso se movía y las
cosas se caían. Yo no entendía bien
qué sucedía. Vi a mi madre correr ha-
cia la puerta, muy desesperada, y mi
reacción fue correr asustado tras ella.
Yo estaba confundido, pero no sen-
tía pánico como lo veía en mi madre.
Por suerte cuando abrimos la puerta
mi papá estaba parado afuera, no sé si
fue una casualidad o un milagro pero el
caso fue que estuvo ahí en el lugar, hora
y momento justo. Nos sujetó y nos dirigi-
mos hacia un lugar seguro. Caminamos
hasta llegar a una cancha múltiple que
estaba a una cuadra y media de mi casa.
caían ladrillos, tejas, bultos de
cemento y escombros del
Techo
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Jhon Ospina después de 20 años vuelve al lugar donde busco refugio durante el terremoto.
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